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Envíos 10057

Enviado - 22 septiembre 2007 :  15:09:37  Mostrar perfil  Responder con Cita
Un breve recorrido por la literatura estonia

Jüri Talvet y Teresa González

La poesía

Los comienzos de la literatura estonia, como tal, no son anteriores al siglo XIX o, dicho de otro modo, al Romanticismo. Es cierto que Estonia cuenta con un riquísimo acervo de canciones tradicionales, compuestas con toda probabilidad a finales de la Edad Media. Se pueden observar ciertos paralelismos entre los romances españoles medievales y las canciones tradicionales estonias: ambas composiciones usan básicamente el verso octosilábico. Tampoco es infrecuente encontrar rimas basadas en asonancias, típicas del romance español, en esas canciones que, por otra parte, hacen un gran uso de las aliteraciones como recurso poético. El verso tradicional estonio, al igual que el finlandés, se asemeja al romance también en el sentido de que ambos versos evitan la monotonía rítmica. En otras palabras: el verso es, interiormente, flexible, polirrítmico.

El verso tradicional fue usado por Friedrich Reinhold Kreutzwald, considerado el fundador de la literatura estonia, en su epopeya Kalevipoeg (1861). Algunos poetas recurrían todavía a este verso a principios del siglo XX, pero el cuerpo principal de la poesía estonia escrita en formas regulares a lo largo del siglo XX se basa en el yambo o el troqueo más o menos monótonos, usados también por la poesía de los alemanes y los rusos, los dos pueblos que han dominado, históricamente, las tierras de la actual Estonia. El Kalevipoeg de Kreutzwald es una epopeya mucho más tardía que el Cantar de Mío Cid, pero ha cumplido un papel histórico semejante. Paradójicamente, ambas obras no están tan distanciadas entre sí como podría suponerse... El Cantar de Mío Cid fue uno de los grandes hallazgos que debemos al Romanticismo, y se publicó por primera vez en 1779; sólo a partir de entonces empezó a ser reconocido su valor tanto en la sociedad española como en el extranjero. Esta gran obra de Kreutzwald tendría que evaluarse dentro del cánon de las epopeyas creadas a lo largo de la cultura histórica europea por autores individuales, y no como una obra folklórica. Hasta ahora ha sido equiparada casi exclusivamente al Kalevala finlandés, y en cuanto a la tarea de acumular y sintetizar folklore auténtico, la epopeya finlandesa de Lönnrot (quien, a propósito, visitó Estonia y llegó a conocer a Kreutzwald), por supuesto, es más rica. Ello, sin embargo, no empequeñece en absoluto el valor del Kalevipoeg como una de las grandes creaciones europeas en la épica individual.

No hay que olvidar a otro poeta esencial en el desarrollo de la poesía estonia: se trata de Kristian Jaak Peterson (1801-1822), muerto prematuramente, el primero que dejó versos de cierto valor estético en la lengua nacional. Fue uno de los primeros estonios autóctonos entre los estudiantes de la Universidad de Tartu, el principal centro académico del país, fundada a principios del siglo XVII por el rey sueco Gustavo Adolfo II. Influido por la poesía alemana y las formas clásicas de la poética griega, este joven poeta cantaba la belleza de la lengua estonia y los ideales del amor y de la amistad.

Años más tarde, coincidiendo con la publicación del Kalevipoeg, se inició el desarrollo de la conciencia nacional autóctona y el llamado “despertar nacional”, que fue paralelo, por ejemplo, al movimiento catalán de la Renaixença, en la segunda mitad del siglo XIX. Supuso la primera fase de la liberación nacional, dirigida sobre todo contra la dominación alemana. En aquella época destacó Lydia Koidula (1843-1886), con sus apasionados y estremecedores versos patrióticos. Algunos poemas suyos como, sobre todo, “Mi patria es mi amor”, eran cantados por conjuntos corales en los festivales de la canción que se celebraban cada año y, después de la segunda guerra mundial, se convirtieron en un símbolo de la resistencia contra la dominación ruso-soviética en Estonia.

El máximo poeta anterior a la primera República, y uno de los líricos más destacados que ha tenido Estonia, es Juhan Liiv (1864-1913). Sus poemas, de expresión concisa y minimalista, dedicados a su patria y la naturaleza, están impregnados de una sensibilidad extraordinaria, ajena a todo manierismo simbolista.

Durante la primera República de Estonia (1918-1939), que se estableció tras el derrumbamiento del Imperio zarista ruso, se produjo un desarrollo muy rápido de la cultura nacional en todos los campos y se absorbieron todas las influencias de la cultura moderna procedientes de la Europa occidental. Con todo, el estilo dominante en la lirica estonia de aquellos años fue simbolista-romántico, mientras que en el terreno de la prosa continuaba prevaleciendo el realismo. Los poetas más importantes de aquel período fueron Marie Under (1883-1980), Gustav Suits (1883-1956), Heiti Talvik (1904-1947) y Betti Alver (1906-1989). La continuidad de su obra en Estonia fue interrumpida bruscamente por la segunda guerra mundial. Under y Suits terminaron sus vidas en el exilio, en Suecia. Talvik fue deportado por los soviéticos a Siberia, de donde no volvió.

La narrativa

En la última década del siglo XIX empieza también la historia de la novela en Estonia. La máxima figura en este género, dominado por aquel entonces por el realismo y el naturalismo, fue Eduard Vilde (1865-1933), un auténtico Pérez Galdós estonio, en el sentido de que cultivaba paralelamente novelas históricas y contemporáneas; también escribió algunas comedias, que aún se representan con éxito en los teatros de Estonia. Es interesante observar cómo dentro del cánon realista y naturalista, se produjo una asimilación muy rápida de la novela europea y occidental: las naciones culturalmente más jóvenes alcanzaron con gran rapidez el nivel estético de la creación literaria de los pueblos de larga tradición histórica en el género novelístico, como los franceses, los ingleses o los españoles. Tampoco hay que olvidar que el siglo XIX fue una época en la que empezaron a destacar las culturas nórdicas y orientales de Europa, en general.

Antes del establecimiento de la primera República independiente de Estonia (1918), el escritor Oskar Luts (1886-1953) alcanzó una gran popularidad entre el público lector del país con Kevade (La primavera, 1912-1913), una novela que alterna humor y melancolía y que tiene como protagonistas a un grupo de escolares; con esta obra Luts logró sintetizar un retrato del estonio arquetípico, con sus rasgos más característicos. Es una de las novelas más queridas y conocidas de la literatura estonia. Para hallar algún paralelismo europeo, podríamos decir que refleja algunos ecos de la novela Cuore (Corazón, 1886), del novelista italiano Edmondo De Amicis, la cual trata también la temática juvenil. Luego Luts hizo que sus jóvenes personajes de Kevade “crecieran” y los presentó con otras edades en novelas como Suvi (El verano, 1918-1919) y Sügis (El otoño, 1938). A partir de esta serie de novelas se ha rodado uno de los grandes éxitos del cine estonio (1969-1991), que imita la novela el el sentido de que los personajes que lo protagonizan son siempre los mismos actores, desde su temprana juventud hasta su madurez.

Durante los últimos años de la primera independencia (1918-1939) llegó a considerarse como un gran clásico de la prosa Anton Hansen Tammsaare (1878-1940), que en sus novelas y dramas intentaba sintetizar la formación del hombre y de la sociedad estonios a partir de finales del siglo XIX. La primera parte de su novela más destacada y conocida, Tõde ja õigus (La verdad y la justicia, 1926), refleja la difícil y dramática lucha con la tierra del campesino estonio, y al igual que Oskar Luts –pero ya no en clave humorística– sintetiza los distintos rasgos diferenciales del psicocarácter estonio.

Un gran maestro de la narrativa breve, y uno de los intelectuales más influyentes en el panorama literario del país, antes de la guerra, fue Friedebert Tuglas (1886-1971). En 1913, siendo todavía bastante joven, viajó a España y a partir de sus impresiones publicó un libro de ensayo, Teekond Hispaania (Un viaje a España, 1918), que obtuvo un gran éxito.

La literatura estonia durante la época soviética y tras la recuperación de la independencia (1991)

Después de la segunda guerra mundial se estableció en Estonia el regimen comunista soviético. La cultura estonia quedó dividida por el llamado “telón de acero”: muchos intelectuales estonios continuaron su actividad en el exilio, sobre todo en Suecia, Canadá y los Estados Unidos; en el interior del país la cultura estaba rígidamente controlada por la censura comunista y sometida a tabúes ideológicos.

A grandes rasgos, la narrativa estonia de los años soviéticos corría paralela a la literatura que se hacía en ruso. Predominaba la manera realista, más bien conservadora, de narrar. Cuando a finales de la década de 1950 Jaan Kross y algunos otros poetas empezaron a emplear el verso libre en sus poemas, suscitaron más de una polémica. Luego, sin embargo, la situación se recompuso y ya en la década de los sesenta en la obra de los poetas más jóvenes, como Jaan Kaplinski, Paul-Eerik Rummo, Andres Ehin y otros, prevalecía el verso libre. En cuanto a la narrativa, Jaan Kross fue el primero que introdujo monólogos interiores. Éste es uno de los rasgos más importantes de su novela histórica. En el campo de los artes visuales, por ejemplo, nuestros artistas no se identificaron con la poética del llamado realismo socialista. Éste fue más bien un fenómeno de la pintura rusa y, salvo excepciones, nunca llegó a aplicarse en los Países Bálticos, más abiertos a las búsquedas de la vanguardia occidental.

En cuanto al contenido, hay que decir que en la mejor literatura estonia de la época soviética –como mínimo a partir de los años sesenta– siempre se vislumbraba algún tipo de resistencia a la sociedad oficialmente impuesta. Pero era una forma de resistencia más bien oculta, que aparecía sobre todo en símbolos e imágenes poéticas. Una resistencia abierta habría sido imposible. Baste decir que hasta enero de 1988 nadie se atrevía a hablar en público, ni a escribir, por supuesto, sobre la independencia de Estonia.

Una liberalización relativa, sin embargo, se produjo a partir de la década de 1960; fue entonces cuando iniciaron su obra quienes ahora son considerados los veteranos de la narrativa contemporánea estonia. Es el caso del mencionado Jaan Kross (n. en 1920), nuestro novelista internacionalente más reconocido, que en los ultimos años se ha convertido en un “candidato permanente” al premio Nobel. Dos novelas de Kross, El loco del zar y La partida del profesor Martens, han sido publicadas en traducción castellana por la editorial barcelonesa Anagrama. Kross es un gran maestro de la novela histórica que siempre evoca asociaciones con la problematica de la contemporaneidad.

Entre los poetas y ensayistas actuales, el que más renombre tiene fuera de Estonia es Jaan Kaplinski (n. en 1941). Empezó su obra a mediados de la década de 1960, recién licenciado por la Universidad de Tartu. En colaboración con Ain Kaalep (n. en 1926), un destacado intelectual, poeta y traductor, en sus años más jóvenes Kaplinski llegó a traducir del español partes del Cantar de Mío Cid (que se publicaron en una antología de la literatura medieval europea). Numerosos libros de poemas y ensayos de Kaplinski se han traducido a otros idiomas. Su actitud de disidencia con respecto a la sociedad oficial ha sido permanente.

Entre los escritores más jovenes, ya después del restablecimiento de la independencia de Estonia (1991) ha destacado sobre todo Tõnu Õnnepalu, del se ha publicado traducida al castellano (firmada con el seudónimo de Emil Tode), su primera novela Piiririik (Estado fronterizo; Tusquets, Barcelona, 1998). También se han publicado en España otras obras de la literatura estonia de nuestros días: en 2002 vio la luz en Santiago de Compostela una buena antología de la poesía contemporánea en lengua gallega (Vello ceo nórdico, en el Boletín Galego de Literatura), y el mismo año se editaba en Valencia una antología bilingüe (estonio y castellano) de poemas de Jüri Talvet: Elegía estonia y otros poemas. Además, se pueden encontrar traducciones de obras Kross –como hemos dicho–, Kaplinski y Viivi Luik (la editorial Seix Barral publicó hace unos años su novela La séptima primavera de la paz, y más recientemente se ha traducido al catalán La belleza de la Historia, de la misma autora, publicada por Editorial Barcanova). Por otra parte, está en marcha el proyecto de una buena y extensa antología de la poesía estonia en castellano, y se trabaja en otro para dar a conocer la narrativa breve de las últimas generaciones de escritores estonios. Sin embargo, lograr que una cultura minoritaria tenga una repercusión importante en el gran mundo, nunca ha sido una tarea sencilla...

En los últimos años, en la Estonia nuevamente libre y abierta tanto al mundo entero como a los procesos de la globalización, se ha producido un cambio de paradigma. O algo por el estilo. Evidente u oculto, el anhelo de libertad de los estonios ha sido el rasgo más importante de su cultura autóctona durante todos los períodos de dominación u ocupación extranjeras. En cambio, ya durante la primera República y, sobre todo, en la última fase de ésta, se podían detectar divergencias entre los intelectuales, incluidos los escritores. Es lo mismo que ocurrió, por supuesto, en toda Europa, y la gran tragedia de la guerra civil española fue una consecuencia más del mismo conflicto continental, del gran choque de las ideologías extremistas o, si se quiere, de las grandes narrativas de aquella época.

La generación más joven, llamémosla poscomunista, ya no cree en esas narrativas o ideologías que llevaron a Europa y a Occidente a la catástrofe. Así, el exponente más “europeo” de la joven narrativa estonia, el ya citado Tõnu Õnnepalu, rechaza en sus novelas tanto la ideología comunista, o la patriótico-nacionalista, como la de la globalización, impulsada por los mecanismos comerciales occidentales.

Sin embargo, la sensibilidad existencialista no ha desaparecido del todo de la literatura que se produce ahora mismo en Estonia. Los intelectuales estonios están en unas condiciones marcadamente diferentes de las de aquellos que proceden de culturas y sociedades más grandes. Éstos hablan de la desaparición de la sensibilidad nacional; pero sin duda las cosas no son tan sencillas. Cada región cultural, históricamente condicionada, tiene sus propios rasgos y su idiosincrasia. Para los estonios, la supervivencia siempre va a quedar como un problema existencial. En este sentido, es muy difícil que desaparezcan la preocupación y la responsabilidad. En Estonia, el índice de natalidad es uno de los más bajos del mundo; en ningún otro país la población se ha reducido últimamente con tanta rapidez (¡entre 5000 y 6000 personas cada año, para una población autóctona que apenas alcanza el millón!).

Algunas de las mejores novelas publicadas en los últimos años, como Ahasveeruse uni (El sueño de Ahasverus) de Ene Mihkelson –también una destacada poeta–, y Lastekodu (Orfanato), de Rein Veidemann, que ha sido catedrático de literatura estonia de la Universidad de Tartu, confirman la perseverancia de la sensibilidad existencialista.


Algunas de las primeras muestras de la poesía estonia

Los siguientes poemas, pertenecientes a los primeros representantes destacados de la literatura estonia, han sido vertidos al castellano, en colaboración, por Jüri Talvet y Albert Lázaro-Tinaut.


Kristian Jaak Peterson (1801-1822)

La luna
(Kuu)


La fuente de mi canto
En el gélido viento del norte
¿Depositará acaso su rocío
En el alma de mi pueblo?

Aquí, en las nieves del norte,
Si el mirto perfumado
No florece entre las rocas
De los valles umbríos,
La lengua de nuestro pueblo
Que como riachuelo plácido
Cruza sosegado las praderas
Bajo el cielo dorado,
Ignaro de su belleza,
Sin estridencia en su voz,
Sin conocer su fuerza,
Es como el trueno en el cielo,
Como el rugido del mar,

La lengua de nuestro pueblo
¿No podría en el viento del canto
Elevándose hasta el cielo
Buscar en él la eternidad?

Así podría yo iniciar mi canto
Desde los astros del azul, diáfano cielo
Mientras contemplo con excelso gozo
Estando en esta tierra la otra patria;
A ti elevo, pues, este mi canto,
Oh luna, que reinas en la noche,
Que surges del alma de las nubes
Como una flor de su capullo,
Luces bajo la bóveda del cielo
Y ante ti los astros encendidos
Caen como el espíritu del hombre
Entre la ciega neblina tenebrosa,

Flotas en esas brumas
Si tu alma va en pos de Dios
Debajo de las estrellas.

(1818)


El cantor
(Laulja)


Como las aguas fragorosas
y espumantes de un río
que se arrojan al valle
de lo alto de las rocas;
como el rayo que restalla
con estruendo en el cielo
bajo las plúmbeas nubes,
así fluye el hermoso arroyo
ardiente del canto.

Como una fuente de luz
anda el cantor
por entre sus hermanos.
Restalla el rayo
y se callan los bosques:
eleva el cantor su voz
y de sus labios fluye
el rocío de sus cantos.
En torno a él, silentes
como arrecifes en el mar,
los pueblos escuchan.

(1819)



Friedrich Reinhold Kreutzwald (1803-1882)

A la libertad
(Priiusele)


Lo que temprano pulsó ya en mi seno
al despertar mi juvenil sentido,
lo que jovial exclamaba en mi sueño
cuando dormía en nocturno sigilo,
y resonaba con su voz al alba
y, despierto, prendía como fuego
para arreciar mi corazón y mi alma,
¿sería acaso algo más que un anhelo?

Lo que escuché de aquel tiempo pasado
sobre la tierra y el pueblo estonianos,
y que más tarde en el cielo estrellado
me reveló la luz de lo creado;
las cadenas que ataban al esclavo
y los tormentos de mi pueblo amado
ya lo intuyó mi espíritu aciago:
el feliz día aún no había llegado.

¡Oh, quieta noche, oh cítara amada,
que conocéis mis secretos pesares!:
confiemos a esta hora sosegada
la repetida queja de mis males:
ojos, oídos, sufrimiento y dicha
mi corazón henchieron de esperanza.
¡Libertad, a quien tanto había cantado,
que en mi lírico afán siempre he loado!

El sol exhausto aún no se ha ocultado
y Libertad bate el yugo del siervo;
no le llegó el gran día al estoniano,
y ya cubre la niebla el negro cielo.
¡Oh, Libertad!, ¿viniste hasta nosotros,
para alejar la niebla de estos ojos?
¡Espera, y que tu vuelo gavilano
libre también al espíritu estonio!

(1865)


A Lydia J.*
(Lydia J-le)


Denn an den Dornen merkst du,
dass du die Rose hast...**


Cuando aún era joven
y andaba por los bosques
recolectando flores,
jamás estuve atento
para que descubrieran
mis ojos si crecían
espinas en los tallos
de las esbeltas rosas.

Más tarde, cierto día
una gota de sangre
mostró herido mi dedo.
Con esa punzadura
corrí a casa, contento:
¡Quiera Dios que cada espina
de una flamante rosa
me arranque amor y sangre!

Así, en cuanto se enfríen
mi corazón y el mundo,
al amor de la lumbre podré
templar sus frescos recuerdos
y evocar la primavera,
cuando en su plena lozanía
todas las flores suspiraban:
¡Oh amor, amor, amor!

(1868)


* Kreutzwald dedica secretamente este poema a la máxima exponente de la lírica romántica estonia, Lydia Koidula (seudónimo de Lydia Jannsen, 1843-1886), de la cual se enamoró (platónicamente) en su madurez.
** En alemán: “Pues por las espinas notas / que se trata de una rosa...”.


Lydia Koidula (1843-1886)

El hogar
(Kodu)


¡Oh, cómo nos gustaba, de pequeños,
jugar en el patio de mi casa!
Sentir mientras corríamos la caricia
de la hierba cubierta por la escarcha.

Jugando agotábamos el día,
rodeados de flores y de plantas,
hasta que el abuelo iba a buscarme
y me llevaba de la mano a casa.

¡Y cuántas veces me tentó mirar,
como él, por encima de los muros.
“Sé paciente, pequeña”, me decía,
“ya tendrás tiempo para ver el mundo”.

Pasó el tiempo. En la tierra y en los mares
se saciaron mis ojos de admirar;
¡mas nada de lo que ellos descubrieron
valía lo que el patio de mi hogar!

(1865)


El corazón materno
(Emasüda)


Existe un pequeño lugar en este mundo
donde dicha, amor y lealtad hallan refugio;
todo lo que en el orbe es tan escaso
encuentra allí serenidad y espacio.

¿No conoces, acaso, el corazón materno?
¡Es seguro, abnegado, sincero y tierno!
Se alegra cada vez que tú te regocijas
y se hace cómplice de todas tus cuitas.

Cuando te hiere el alma la mezquindad
de aquellos que te ofrecen su falsa amistad,
si el desprecio y el odio se ceban en ti,
si la fe te abandona, si te hacen sufrir,

¡el corazón materno al punto se rebela!
Y es un solo lugar el que te queda
para volcar tu congoja y tu dolor:
el pecho maternal, vaso de amor.

Perdí otros corazones queridos en mi vida,
lloré por ellos, desdichada y perdida;
y muchos más pasaron por mi espíritu enfermo,
¡pero ninguno fue como el corazón materno!


(1865)


Mi patria es mi amor
(Mu isamaa on minu arm!)


Mi patria es mi amor.
Por entero le doy mi corazón
y para ella es el canto de mi dicha,
¡mi Estonia en flor!
Tu dolor es el dolor de mi alma,
tu alegría es el gozo que me calma,
¡oh patria mía!

Mi patria es mi amor.
¡No la abandonaré
aunque mil veces por ella
si se hace necesario moriré!
Nada importan las celosas patrañas.
Vivirás para siempre en mis entrañas,
¡oh patria mía!

Mi patria es mi amor.
Quisiera hallar descanso
echándome a dormir en tu regazo,
¡oh suelo venerado!
Que canten para mí tus ruiseñores,
de mis cenizas que nazcan tus flores,
¡oh patria mía!

(1867)


Hasta mi último aliento
(Sind surmani!)


Hasta mi último aliento
te ofreceré mi amor,
hermosa senda en flor,
¡mi balsámica patria!
¡Oh arroyos y praderas,
oh lengua maternal:
hasta mi último aliento
os he de ser leal!

Tiernamente, terruño,
a tus retoños mimas,
los nutres, los abrigas
y en ti guardas sus cuerpos.
Prefiero tus abrazos,
¡oh Tierra de María!,
que ser dichosa en patrias
que jamás serán mías.

¡Qué dulces son tus hijos,
qué intrépidos que crecen!
¡Y tus hijas florecen
como hermosos acianos!
¡Bajo el sol, con los vientos,
te mantienes en flor,
y las alas del águila
son techo protector!

Pero, ¿por qué en tus ojos
las lágrimas rielan?
¡Oh, mi Estonia, ya llegan
los cambios que anhelamos!
Un futuro más digno
te henchirá de esperanza;
el tiempo hará justicia:
¡mantén la confianza!

(1867)



Juhan Liiv (1864-1913)

El bosque susurraba...
(Mets kohas...)


El bosque susurraba, genuino,
oscuro... Ansioso lo escuchaba.
Ya desde mi cuna su susurro
sobre mi ser las alas desplegaba.

De su susurro oscuro me impregné;
constante, su sonido cala en mí.
Por él yo llevo luto permanente:
nunca más seré feliz.


1887 [1891]


Vuela hacia la colmena
(Ta lendab mesipuu poole)


Revolotea de flor en flor,
vuela hacia la colmena;
se yergue como nube de tormenta
y vuela hacia la colmena.
Son miles las que caen en el camino
y miles las que alcanzan su destino.
Llevan consigo el cuidado y la pena
y vuelan hacia la colmena.

Así tú, alma mía, en horas tan severas,
¡cómo ansías tu patria!;
sea aquí o en tierras extranjeras:
¡cómo ansías tu patria!
Y aunque desde ella sople un viento letal
y te amenace una bala fatal,
no te amedranta el temor de la muerte
¡te elevas hacia ella al albur de tu suerte!


(1905)


Una boca
(Üks suu)


Una boca, tan vieja
como una triza de mi terruño;
y un rostro pensativo,
de dulce cuño.

Y el rostro pensativo,
de tanto aprecio;
tan quedo, doloroso,
en su silencio.

Tan preciado, tan quedo
y tan quebrado,
tan claro y bondadoso,
y tan dorado.

Así es mi madre,
mi trocito de arcilla;
así es mi madre,
¡pavesa de oro que tanto brilla!

1908 [1910]


Un paro invernal
(Talvine tihane)


Un paro se posa ante mi ventana,
blanco bajo el cuello, la pechera gualda;
pica, picotea, fisguea en mi casa,
como es de suyo labor avezada,
¡blanco bajo el cuello, la pechera gualda!

Afila su pico, corre la mirada
¡la pobre avecilla invernal, solitaria!
Y apenas ojeo, que ya en la ventana
otra como ella, junto a la baranda,
¡agita sus alas!

Y me miran ambas, con sutil audacia,
fisgan, otean y huyen de la balaustrada.
Me quedo siguiéndolas con la mirada.
Y pienso: así vino aleando una a mi ventana,
¡Y luego llegó otra agitando sus alas!


(1909)


¡Ven, tiniebla de la noche…!
(Tule, öö pimedus...!)


¡Ven, tiniebla de la noche,
cobíjame en tu regazo!

Mi sol no me reconoce,
contigo solo he quedado.

No luce ni un solo astro,
¡estoy atemorizado!

Ampárame tú en tu sombra.


[1926]


(Ensayo y poemas publicados en la revista Turia, Teruel, núm. 80. Noviembre 2006 – Febrero 2007, pp. 117-133.)

alazaro

Envíos 10057

Enviado - 28 diciembre 2007 :  20:03:33  Mostrar perfil  Responder con Cita
In memoriam Jaan Kross, 19.2.1920 – 27.12.2007

Ahir, 27 de desembre, va morir el patriarca i sens dubte el més universalment conegut dels escriptors estonians: Jaan Kross.

Compromés des de sempre amb el seu país, al qual va dedicar gairebé tota la seva obra, de manera al·legòrica durant l'ocupació soviètica d'Estònia i d'una manera més transparent a mesura que les llibertats es van anant obrint pas en el seu país fins que va recuperar la independència, Jaan Kross és conegut sobretot per les seves novel·les històriques, dues de les quals han estat publicades a Espanya en castellà (en traduccions del francés de l'enyorat Joaquim Jordà, revisades i compulsades amb l'original per l'escriptor, traductor i hispanista estonià Jüri Talvet i publicades per Editorial Amagrama): El loco del zar (Keisri hull), l'any 1992, i La partida del profesor Martens (Professor Martensi ärasõit), l'any 1995.

La vida de Kross no va ser fàcil. Estudià Dret a la Universitat de Tartu i, durant la segona guerra mundial, va ser detingut pels ocupants nazis a causa de la seva activitat clandestina en la resistència. Després que el seu país quedés integrat en la Unió Soviètica, fou víctima de les represàlies stalinistes i condemnat a cinc anys de treballs forçats a Sibèria. En tornar a Estònia esdevingué un membre destacat a la resistència interior.

Es donà a conèixer en el món literari amb els seus poemes, que esdevingueren un referent per a la seva generació. Aviat, però, la seva obra es decantà clarament cap a la narrativa històrica, mitjançant la qual recuperà moments i personatges que havien quedat a l'ombra durant segles a causa de la submissió dels estonians a altres potències (Dinamarca, Suècia, Polònia i, sobretot, Alemanya i Rússia). Segurament aquest ha estat el gran mérit de Jaan Kross, juntament amb la qualitat literària de les seves obres.

Malauradament, només han estat traduïdes al castellà dues de les seves novel·les (exemples importants i representatius, sens dubte, de la seva producció literària). Si volem conèixer-ne més, hem de recórrer a les versions franceses o en altres llengües.

Albert Lázaro-Tinaut
28 de desembre de 2007

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In memoriam Jaan Kross, 19.2.1920 – 27.12.2007

Ayer, 27 de diciembre, murió el patriarca y sin duda el más universalmente conocido de los escritores estonios: Jaan Kross.

Comprometido desde siempre con su país, al que dedicó la mayor parte de su obra, de forma alegórica durante la ocupación soviética de Estonia y de manera más transparente a medida que las libertades se fueron abriendo paso en su país hasta que éste recuperó su independencia, Jaan Kross es conocido sobre todo por sus novelas históricas, dos de las cuales han sido publicadas en España, en castellano (en traducciones del francés del añorado Joaquim Jordà, revisadas y compulsadas con el original por el escritor, traductor e hispanista Jüri Talvet y publicadas por Editorial Anagrama): El loco del zar (Keisri hull), en 1992, y La partida del profesor Martens (Professor Martensi ärasõit), en 1995.

La vida de Kross no fue fácil. Estudió Derecho en la Universidad de Tartu y, durante la segunda guerra mundial, fue detenido por los ocupantes nazis a raíz de su actividad clandestina en la resistencia. Después de que su país fuera integrado en la Unión Soviética, fue víctima de las represalias estalinistas y condenado a cinco años de trabajos forzados en Siberia. Cuando regresó a Estonia se convirtió en un miembro destacado de la resistencia interior.

Se dio a conocer en el mundo literario con sus poemas, que se convirtieron en un referente para su generación. Sin embargo, su obra se decantó pronto, y claramente, hacia la narrativa histórica, mediante la cual recuperó momentos y personajes que habían permanecido en la sombra durante siglos a causa de la sumisión de los estonios a otras potencias (Dinamarca, Suecia, Polonia y, sobre todo, Alemania y Rusia). Probablemente este haya sido el gran mérito de Jaan Kross, junto a la calidad literaria de sus obras.

Lamentablemente, sólo han sido traducidas al castellano dos de sus novelas (ejemplos importantes y representativos, sin duda, de su producción literaria). Si queremos conocer mejor su obra, hemos de recurrir a las versiones francesas o en otras lenguas.

Albert Lázaro-Tinaut
28 de diciembre de 2007

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Vegeu també / Véase también:
JAAN KROSS HA MORT / JAAN KROSS HA MUERTO,
http://www.casadelest.org/foro/topic.asp?TOPIC_ID=1078

Editado por - alazaro a las 29 diciembre 2007 18:01:53
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Enviado - 22 marzo 2008 :  01:46:24  Mostrar perfil  Responder con Cita
Dans l'attente du grand roman estonien

Philippe Perchoc
NOUVELLE EUROPE
11.01.2008

Comme Märt Väljataga, il est temps de se poser la question du rapport entre les Estoniens et leurs écrivains. Et en attendant, comme lui, la publication d'un grand roman estonien, dresser un panorama d'un possible divorce.

Et si rien ne s'était passé?

Dire que rien ne s'est passé dans la littérature estonienne lors de cette dernière décennie est un peu dur. Le fait que ce soit des spécialistes estoniens de celle-ci qui le disent peut mettre la puce à l'oreille des lecteurs d'Europe de l'Ouest, pourtant peu familiarisés avec la littérature de ce petit bout d'Europe du Nord-Est.

Dans la littérature de l'Estonie soviétique régnait une double schizophrénie. Tout d'abord celle du statut des écrivains, célébrés et muselés.

Les auteurs étaient les enfants chéris du régime, présentés comme les forgerons du nouvel homme que tentait de créer la propagande. Protégés, célébrés, ils avaient toujours une place réservée dans les célébrations officielles de l'URSS. L'Union des Ecrivains de l'URSS avait été fondée par le régime lui-même dès 1932 comme instrument de contrôle et de promotion de la littérature. Car les deux dimensions étaient inséparables dans la condition des auteurs: célébrés, ils étaient aussi étroitement surveillés. Etre exclu de l'Union des Ecrivains était synonyme de quasi-mort littéraire. Les portes de toutes les maisons d'édition se fermaient brutalement.

L'autre face du statut ambigu des écrivains était, outre leurs relations complexes avec le régime lui-même, leur rôle dans le réveil national des années 1980, notamment dans les pays baltes. Contrôlés, muselés, leurs lecteurs leur attribuaient une certaine rectitude morale, une proximité de la vérité, dans un régime qui multipliait les illusions. Leurs oeuvres étaient lues à de nombreux niveaux, chacun y cherchant ce qu'il espérait y trouver.

Il est certain qu'en Estonie, comme en Lettonie, l'Union des Ecrivains a joué un rôle décisif dans la formation des groupes nationalistes baltes des années 1980. Elles se sont fait les relais de leurs revendications, saisissant les opportunités laissées par la politique de Gorbatchev, notamment dans la réévaluation de l'histoire. Comme le rappelle Rein Veidermann, en Estonie, certains auteurs sont apparus rapidement comme des leaders d'opinion dans la lutte contre l'URSS. Les réunions de l'Union des Ecrivains apparurent peu à peu comme autant d'occasions de critiquer le régime, notamment à travers la défense militante de la langue nationale.

L'irruption de la liberté: la cause d'un divorce programmé

On ne peut pas dire que les années soviétiques aient été totalement mornes pour la littérature estonienne. Il est facile de citer de grands auteurs qui font encore référence aujourd'hui, comme Jaan Kaplinski, poète unanimement célébré pour son oeuvre débutée dans les années 1960. Paul-Eerik Rummo, Hando Runnel ou Viivi Luik sont aussi souvent cités pour leur contribution décisive à la littérature estonienne.

Pourtant, certaines voix se font aujourd'hui entendre pour dire que rien ne s'est passé depuis. Certains auteurs comme Paul Eerik Rummo ont rejoint les intellectuels comme Lennart Meri ou Tim Kallas dans le combat politique. D'autres ont continué à écrire sans révolutionner le style qui avait été le leur durant les années d'occupation. Comme le souligne Antoine Chalvin, "le rétablissement de l’indépendance n’a pas eu, selon moi, d’incidence directe et immédiate sur la littérature."

Pour Märt Väljataga, c'est un vrai divorce que laisse augurer la situation actuelle. Les bibliothèques se vident: on peut y trouver, à la campagne, quinze exemplaires de Barbara Cartland et aucun de Tolstoï. Certains auteurs ont plaidé pour une politique centralisée d'acquisition des ouvrages, mais la question dépasse de loin celle des modalités d'achat.

En effet, le marché littéraire estonien est liliputien au regard du marché européen: avec un peu moins de 1.5 millions de lecteurs potentiels, les auteurs ont bien du mal à rivaliser avec les traductions des grands best-sellers mondiaux. Par ailleurs, il semble qu'une raison plus profonde mine le rapport des auteurs estoniens et de leurs lecteurs: une idée de la littérature qui n'a pas évoluée avec l'irruption de la liberté.

Comme au temps de l'URSS, l'Union des Ecrivains continue à jouer un rôle central dans les rapports entre les auteurs et la société. Elle essaie de maintenir vivante la littérature estonienne, en s'appuyant sur les financements de l'Eesti Kultuurkapital, qui soutient la création littéraire en redistribuant le million d'euros que génère une taxe sur les jeux, les alcools et les cigarettes. Chalvin note lui aussi que si les conditions de production des oeuvres se sont nettement améliorées, les conditions de leur réception se sont grandement dégradées. A côté des financements publics, la réorganisation du secteur de l'édition a aussi profité à l'amélioration de la qualité qui s'était largement dégradée dans l'anarchie économique du début des années 1990.

Malgré les conditions de productions bien meilleures, leur physionomie contribue selon Väljataga à une forme d'enfermement des auteurs. Comme d'autres, il analyse la tendance au développement d'oeuvres très personnelles, confinant à l'autobiographie, comme autant de preuves de cet isolement progressif.

Pourtant, littérature parfois un peu élitiste, la production estonienne mérite sûrement d'être redécouverte par les Estoniens, autant que découverte à l'Ouest. En espérant que le contact se noue à travers les lignes.


Pour aller plus loin:

Sur Internet

CHALVIN, A., "Brève introduction à l'histoire de la littérature estonienne" in Littérature estonienne: http://www.litterature-estonienne.com/

Idem, "La littérature estonienne depuis le rétablissement de l'indépendance" in Littérature estonienne: http://www.litterature-estonienne.com/

KALEVIPOEG, site en français consacré à la grande épopée estonienne: http://www.kalevipoeg.info/index.html

"Literature" in About Estonia (en anglais): http://www.smartestonia.ee/index.php?page=263

VÄLJATAGA, M., "Literary perspectives: Estonia, Waiting for the Great Estonian Novel", in Eurozine, juin 2006 (en anglais): http://www.eurozine.com/articles/2007-06-30-valjataga-en.html

VEIDEMANN, R., "New Estonia - New Literature?" in Estonian Literary Magazine, n°2, 1996: http://www.einst.ee/literary/spring96/index.html


A lire, pour découvrir la littérature estonienne

Les hirondelles: anthologie de nouvelles estoniennes contemporaines / textes choisis et présentés par Antoine Chalvin; traduit de l'estonien par Yves Avril, Hélène Challulau, Antoine Chalvin, Fanny Marchal, Jean-Pierre Minaudier, Jean-Luc Moreau et Jean Pascal Ollivry. Caen: Presses universitaires de Caen, 2002, 251 p.

KROSS, J., Le fou du Tzar: roman, traduit de l’estonien par Jean-Luc Moreau. Paris: Robert Laffont, 1989, 402 p.

(http://www.nouvelle-europe.eu/index.php?option=com_content&task=view&id=393&Itemid=71)
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Enviado - 03 abril 2008 :  23:23:17  Mostrar perfil  Responder con Cita
Le Porteur de flambeau
de Arvo Valton

Antoine Chalvin (Traduction)


critiqué par Débézed, le 30 mars 2008
(Besançon - 60 ans)
CRITIQUES LIBRES

Rue du prolétaire rouge

A priori Arvo ce n’était pas gagné entre nous car la nouvelle n’est pas mon style littéraire de prédilection et la littérature absurde permet trop souvent à des auteurs en défaut d’imagination de dire n’importe quoi sous prétexte que de toute façon c’est absurde. J’ai donné, et même trop, dans ce genre d’auteurs surtout américains d’ailleurs. Mais toi Arvo, ton traducteur a eu la prudence de nous avertir dans son propos liminaire à ce recueil de nouvelles et de nous rappeler que tu avais de très bonnes raisons d’utiliser ce mode de narration pour faire passer tes messages. En effet, «Ce n’est qu’à partir de 1968 qu’Arvo Valton tourne le dos au réalisme de ses début et invente un style personnel, fondé sur l’absurde et le grotesque» et qu’ainsi «les nouvelles d’Arvo Valton ont joué un rôle considérable dans son pays (l’Estonie) pendant les temps difficiles de la "stagnation", en incarnant, face au régime brejnevien, la liberté de l’esprit et la dénonciation du totalitarisme».

Fort de ces précieuses informations, j’ai pu aborder ton recueil avec une plus grande objectivité et j’ai mieux compris ces personnages anonymes qui errent dans un monde indéfini, glauque, souvent nocturne ou sombre pour essayer de réveiller les consciences endormies des masses en butte à une nuée d’interdits ou face à des obligations contraignantes ne laissant aucune place à la liberté. On lit clairement entre les lignes la dépersonnalisation imposée par un régime opaque avec l’aide d’une administration zélée et totalement absurde (La réalité dépasse la fiction).

Ces nouvelles dénoncent explicitement les diverses carences du système : abrutissement des masses, crise du logement, suspicion permanente, complexité du système, standardisation généralisée, absurdité administrative, … toutes les tares que dénonçaient déjà le couple Kehayan dans «Rue du prolétaire rouge» dans les années soixante-dix.

Ta plume se fait parfois plus audacieuse et tu n’écris pas qu’entre les lignes, tu balances aussi, quelquefois, au détour d’un paragraphe quelques bonnes sentences du genre: «Le collectivisme moderne n’a pas que des bons côtés,…», «Leur appartement devait être un refuge, une de ces innombrables cellules de pierre où les individus se retranchent dans leur singularité, séparés par des cloisons standard en béton.» ou «Qu’est-ce que vous avez à vous agiter et à jacasser? Est-ce que les gens n’ont pas le droit, parfois, de faire ce qui leur plaît?»

Et que ta plume soit un secours pour la littérature estonienne qui vit des jours difficiles sur un marché très étroit et qui doit mieux s’exporter pour pouvoir exister et susciter la création.

(http://www.critiqueslibres.com/i.php/vcrit/16371)
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Enviado - 09 marzo 2009 :  12:55:26  Mostrar perfil  Responder con Cita
La digitalización es positiva para la literatura estonia

Postimees - Estonia
Jueves, 5. Marzo 2009
EURO/TOPICS

El articulo completo, en estonio: http://www.postimees.ee/?id=90096

La escritora Sirje Jiin se muestra a favor de la idea del consorcio de Internet Google de digitalizar también libros estonios. Los libros estonios se volverían de este modo más accesibles, por ejemplo, en el extranjero: "Los escritores estonios se comportan actualmente como un montón de hormigas en medio de la que alguien ha tirado de repente un objeto del que nadie sabe exactamente qué es. ¡En todas partes cunde el pánico ante la amenaza de que el gigante extranjero pudiera tragarse todos nuestros pequeños libros incluidos los derechos de autor! ... Google brinda con ello una función cultural que hasta ahora no hemos llevado a cabo. Naturalmente, un lento pueblo del bosque como el estonio se resiste antes de dar el salto del tigre y, de hecho, el portal cultural de Estonia pensado hace ya años no se ha llevado adelante. Por eso, el acceso digital a la herencia cultural estonia es en cualquier caso mejor que ningún tipo de acceso."

(http://www.eurotopics.net/es/presseschau/archiv/aehnliche/archiv_article/ARTICLE46407-La-digitalizacion-es-positiva-para-la-literatura-estonia)
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Enviado - 16 abril 2009 :  12:55:24  Mostrar perfil  Responder con Cita
Descubrimientos: Marie Under, Estonia

En el blog Mi poesía favorita
http://mipoesiafavorita.blogspot.com/2008/05/descubrimientos-marie-under-estonia.html

Dos poemas de la poeta estonia Marie Under (1883-1980) traducidos al inglés.

Dos poemes de la poeta estoniana Marie Under (1883-1980) traduïts a l'anglès.


The Full Moon

Bursting full is the moon,
its weight bends the trees.

The waters desire to be turned to wine,
they are so restless.
The streets are breathing;
the houses have wings on their shoulders
— everything is festive:
tigerskins have been spread out on thethresholds.
Snowy flags flutter
from the roofs.

The traveller wears a halo in his hair,
the hat in his hand is full of moonrays.
He wears the checkered coat
of a harlequin.

A dog pushes his crooked shadow
with his milky muzzle;
what a strange smell —
stand up and fight!

The old sofa has golden patches,
The walls tremble
They are made of water,
clear,
pure water
— everything is aflow.
Shoes made of glass

—I hear their ringing stepscoming right at me.
On the windowsill, ready to pounce,
a great white catwith mintgreen eyes:

I feel its sly paw
on my throat.

Who is embracing me in my sleep?
Incubus! Incubus!
I awaken.
The moon's yellow beard onmy breast.


(Translated by Ilse Lehiste)


Accounting

Leaning humbly against the earth,
quieter than a shadow,
I am sitting in the withered grass,
utterly alone.
The crest of the past dims in the distance,
the frost-bitten path awaits me in the dell.

Within the menace of time
I am counting single moments which fall
into transcience like berries,
one after another.
The day has turned its back on me.
It is evening.
The time for accounting.
Or is it the end-most judgment?

Oh, listen to the cool rustle of the universe,
as if a stern angel were asking me:
what have you given for the sacrifice?
And feeling a joyous pain in my soul
I sense a praying answer glide to my lips:
Ask the one who baptized me with verse.


(Prose translation from the Estonian by Aleksis Rannit)
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Enviado - 03 octubre 2009 :  18:18:01  Mostrar perfil  Responder con Cita
Estremas, culturas

Lándoas

6 de maio de 2009

No programa intensivo Urbes Europaeae que se mencionou aquí o pasado 1 de maio participa o catedrático de Literatura Comparada da Universidade de Tartu (Estonia) Jüri Talvet. Talvet é un vello amigo de Galiza e tamén un amigo persoal deste blogueiro. Con el tiven ocasión de promover de par doutros soños, non sempre concretados, unha antoloxía trilingüe da poesía contemporánea do seu país no orixinal estonio e tamén en linguas galega e inglesa. Tituláramola Vello ceo nórdico (2002) e incorporaba poemas de Hando Runnel, Andres Ehin, Jaan Kaplinski, Paul-Erik Rummo, Juhan Viiding, Ene Mihkelson, Mari Vallisoo, Hasso Krull, Triin Soomets e o propio Jüri Talvet, con fermosas ilustracións de Vive Tolli. Lembro con particular saudade os días nos que nos xuntamos Manuela Palacios, Manuel Barbeito, Jüri e eu mesmo nunha das salas do Círculo Semiótico de Vite, que outros chaman Camerata Cúbica e aínda con fruición Faculdade de Filoloxía.

Un ano antes, en 2001, fíxenlle unha entrevista para o Boletín Galego de Literatura, que por certo tivo continuidade en sentido inverso na revista Akadeemia só un ano despois ("Galicia ja galeegid"), complementada con traducións ao estonio de textos literarios de Méndez Ferrín, Xosé María Álvarez Cáccamo, Emma Couceiro e Chus Pato debidas ao propio Jüri Talvet. Recupero agora un par das preguntas formuladas hai oito anos no BGL coas correspondentes respostas de Talvet:

A.C.: Desde unha perspectiva cultural vostede mesmo ten escrito que a especi­ficidade do seu país non se entende se non é como manifestación do que poderia­mos denominar a súa condición fronteiriza. A produción literaria estonia dialogou historicamente sobre todo coas culturas xermáni­ca, escandi­nava e rusa. Xa nun nivel menor destacan os referentes letón e lituano. A influen­cia do pensamento filosófico e literario alemán foi forte desde o século XVIII. En que medida mudou a situa­ción nos últimos tem­pos?
J.T.: En efecto, a nosa cultura absorbeu influencias de todos e cada un dos países e nacións que nos dominaron historicamente, ademais da proveniente dos finlandeses, os nosos tradicionais e fraternos veciños, falando en termos étnicos. Como cultura e nación, desenvolvímonos no ambiente báltico-alemán (pois, mesmo baixo o réxime zarista, os que na práctica mandaban sobre o pobo campesiño autóctono eran os poderosos terratenentes báltico-alemáns). Despois houbo unha grande apertura intelectual durante a I República, pero eses vinte anos escasos foron curtos de máis como para establecermos contactos coas culturas europeas máis afastadas de nós. É o caso das pirenaicas: observe que as primeiras traduccións directas de obras españolas non se realizaron antes de mediados dos anos 30. A Primeira Parte do Quixote traduciuse integramente só en 1939-1940. Supoño que o pobo estonio da I República non estaba “preparado” para a recepción do discurso filosófico occidental, malia a existencia dalgunas tentativas tamén nese sentido. Durante o case medio século da época soviética o campo filosófico foi o máis censurado e vixiado de todos. Prohibíronse as traduccións da filosofía occidental moderna. Cando en 1972 apareceu en estonio Le Mythe de Sisyphe, de Albert Camus, vivímolo como un milagre excepcional. Tivo unha gran repercusión na nosa intelectualidade e foi lido por todos os sectores despertos da sociedade. Nesta liña, o alto número de traducións de obras filosóficas occidentais na Estonia novamente independente marcou –aplicando a terminoloxía lotmaniana– unha explosión e un salto auténticos. Sen dúbida. Quero subliñar, sen embargo, que tal salto fora preparado paulatinamente pola actividade intelectual mantida, non sempre de xeito visíbel nin público, nos corenta anos de dominación soviética.
A.C.: O peso da tradición oral estonia foi moi importante na etapa román­tica, con peculiaridades que aos galegos nos resultarían familiares en relación co noso Rexurdi­mento. Como marcou esa nota de oralidade a producción literaria posterior e con que clase de matices en función dos xéneros, a procedencia social dos autores, as particulari­dades rexio­nais ou outros parámetros?
J.T.: A partir da segunda metade do século XIX fíxose en Estonia un traballo enorme (e abondo meticuloso) de recompilación, reprodución e arquivo da riquísima tradición da creación oral do pobo. Contamos con grandes coleccións e edicións da poesía tradicional, que reflicten unha gama amplísima de matices no tratamento dos temas e motivos comúns segundo as diferentes rexións de procedencia dentro do país. Do mesmo xeito, coleccionáronse, para sistematizalos posteriormente con metodoloxía científica, numerosos contos, lendas e refráns tradicionais. Todo este tesouro consérvase na actualidade en manuscritos custodiados polo Museo da Literatura Estonia, radicado en Tartu. A máxima expresión da continuidade desta tradición folclórica son os festivais de canto. As súas orixes están na cultura alemana do século XIX, cando se celebrou a primeira Festa da Canción en Estonia (1869). Non embargantes, mentres que en Alemaña tal tradición está extinguida desde hai ben tempo, en Estonia as Festas da Canción celebráronse case sen interrupción durante máis dun século. Estes eventos culminan na Festa Xeral da Canción, convocada unha vez cada catro anos: na altura correspondente congréganse en Tallinn, a capital do país, cantantes vellos e mozos de todas as rexións de Estonia, vestindo para a ocasión traxes tradicionais que locen mentres cantan xuntos nunha enorme praza, baixo un teito acústico especialmente adaptado. Para nós é unha auténtica festa nacional, que adoita presentarse como un espectáculo cheo de colorido, que emociona aos nacionais e causa admiración nos turistas e visitantes estranxeiros.

Malia todo, a influencia desta tradición oral na literatura culta case que desapareceu xa a partir de comezos do século XX. Friedrich Reinhold Kreutzwald, o autor da nosa epopea nacional (Kalevipoeg, de 1861), aínda usaba esa métrica tradicional, común para os pobos finougrios. Entendo que a traducción estonia (1939) da Kalevala finlandesa figura entre as mellores versións estranxeiras da magna obra de Elias Lönnrot, xa que o traductor, o sabio August Annist, apoiándose na semellanza das dúas linguas e tradicións, seguiu a métrica orixinal e soubo transmitir toda a riqueza léxica e fónica da epopea. Na poesía estonia de rexistro culto, emporiso, dominou cedo o sistema silábico-acentual, que é o propio da poesía alemana, entre outras. Isto aconteceu, en especial, logo da renovación de Martin Opitz, a principios do século XVII. Os primeiros poemas cultos en estonio foron escritos por pastores luteranos báltico-alemáns, que aprenderan a lingua autóctona, o maakeel –a “lingua do país”–, como adoitaban chamar ao seu propio idioma os estonios ata o “Espertar Nacional” da segunda metade do século XIX. E é que en estonio maa significa asemade “campo”, “país” e “terra”, mentres que keel é “lingua”. Atópanse as entoacións lixeiras propias da poética tradicional na poesía de Juhan Liiv (1864-1913), un dos nosos maiores poetas líricos. Pero en xeral non permaneceu moito desa influencia.

(http://landoas.blogaliza.org/category/juri-talvet/)

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Enviado - 19 noviembre 2009 :  23:43:13  Mostrar perfil  Responder con Cita
Literary perspectives: Estonia
Waiting for the Great Estonian Novel


Märt Väljataga
EUROZINE
30.06.2007

While the Great Estonian Novel has yet to be written, writes poet and critic Märt Väljataga, the range of fiction in Estonian is sufficiently wide to serve as an indicator of the hopes and fears, anxieties and obsessions, of post-communist Estonia. From the autobiographical to the historical realist and allegorical, Estonian novelists have successfully developed a variety of styles to respond to post-Cold War experience.

In 2005, statistics revealed that the most popular author in Estonia, if judged by public library loans, was the American romance writer Nora Roberts, followed by Sandra Brown and Agatha Christie. The grand old man of Estonian letters, Jaan Kross (b.1920) managed a place at the end of the top twenty. It ought not to have been a huge surprise, since it is a truism that bestsellers sell better and are read more widely than other books. According to the UNESCO Index Translatorium, Agatha Christie is the second most translated author in the world (after Walt Disney Co.) and Nora Roberts is thirtieth, one place before Karl Marx.

But the statistics also showed that public libraries themselves were complicit in the results. The recent acquisition of romances and other genre novels far exceeded the acquisition of the so-called "literary novels", whether Estonian or foreign, classical or contemporary. The romance publishers in Estonia have targeted their production quite specifically at public libraries and not at bookstore customers.

Internet databases reveal that in extreme cases, village libraries hold 15 copies of Barbara Cartland on their limited shelf-space and not a single work by Leo Tolstoy, not to mention the great names of Estonian literature. While almost all small local libraries subscribe to the gossip magazine Kroonika, the cultural journals Vikerkaar (Rainbow) and Looming (Creation) are indeed rare guests on their shelves.

No wonder, then, that the situation enraged the Estonian Writers' Union, which pointed to the discrepancy between the statistics and an article in the Estonian Public Libraries Act: "The mission of the public library is to provide the population with free and unrestricted access to information, knowledge, to the achievements of human thought and culture, and to support lifelong learning and self-education." The Union called for a centralized acquisitions policy, which they hoped would tilt the selection of titles in favour of the present-day Estonian authors.

But the local librarians, tough and assertive ladies that they usually are, were not taken aback by the criticism. Public libraries are important centres of local social activity, they argued, and their financing depends to a certain extent on attendance. The task of the libraries is as much to meet the demands of readers as to shape them. Anyway, the egocentric, obscure, and obscene works of contemporary Estonian authors are surely not the right stuff with which to bait visitors. The latter point, though not explaining the absence of world classics from many public libraries, does contain a grain of truth.

The debate gradually exhausted itself. There is still no centralized acquisition policy, for better or for worse. In cooperation with the public libraries, the Writers' Union organized a series of reading tours, although the results are not visible in the latest loan statistics. If the conflict is seen as being between backward librarians who do not care about literature and spoiled writers who do not care about readers, then a suitable response would be: A plague on both your houses!

But the debate was more telling than that. First, it attested to the fact that the authority of the Estonian Writers' Union is still intact. Literary life in Estonia revolves around this organization of three hundred members. True, not all are poets, novelists, or playwrights, since members include also translators, critics, scholars, and other men and women of letters. Established in 1923 in the newborn Republic of Estonia in order to promote literature and authors' interest, in the postwar period of Sovietization the Writers' Union was incorporated into the Stalinist system of artists' unions. During this time it served as a proxy or buffer between individual writers and the Communist regime, keeping the authors in line while according them certain privileges.

During the 1960s and 1970s, most eastern European countries developed a double system of culture: official culture and underground culture, whose respective hierarchies often mirrored each other. Not so in Estonia. Perhaps due to the sheer smallness of the population, the Estonians could not afford to have separate cultures, and the Writers' Union in Soviet Estonia included communists and collaborators as well as nonconformists and dissidents. In many post-communist countries, the Writers' Unions split or dissolved after the Velvet Revolutions. However, the Estonian Writers' Union is still in a good shape – probably in a better shape than Estonian writing itself.

Sociologically speaking, literature and culture in general had a threefold role under the Soviet regime. They functioned as a substitute for consumerism, as an expression of collective identity, and as a safety valve, enabling public discontent to be channelled into certain controlled directions. In a wider historical perspective, eastern European nationalism can be seen as a quasi-literary enterprise, in which writers played at least as big a role as politicians. In the mid-1990s, under regained independence and market capitalism, the number of novels published annually dropped dramatically and literature underwent a brief identity crisis. During the Cold War, Philip Roth quipped that in the West everything goes and nothing matters, while in the East nothing goes and everything matters. Estonia's recent history has verified this (Jaan Kaplinski's 1992 allegory of transition, From harem to brothel, makes a similar point).

Read the complete article in http://www.eurozine.com/articles/2007-06-30-valjataga-en.html
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