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R E V I S I Ó N   D E L   T E M A       
alazaro Enviado - 11 marzo 2007 : 01:06:12
EL NUEVO DÍA
San Juan, Puerto Rico

El pasado como protagonista

Por Larissa Vázquez Zapata / Enviada Especial

De entre los pocos lugares de Europa en los que el aura de los siglos XIV y XV sobrevive intacto, el viejo Talín es uno de ellos. Luego de bajar del barco -el Constellation de Celebrity Cruises, que nos ha llevado por la travesía por el Báltico- una caminata de 20 minutos conduce al mercado de las flores. Agrupadas por colores a cada lado del camino, éstas anuncian la llegada a la ciudad medieval, con sus callejuelas empedradas.

Caminar por ellas temprano en la mañana, mientras prima el silencio, es remontarse al pasado, cuando cada noche cerraban las enormes puertas de la ciudad para protegerse de posibles invasores. La muralla de piedra, sinuosa, ahora está rodeada de vegetación y aunque imponente, al mirarse con los edificios de la ciudad moderna al fondo y por entre las azoteas a dos aguas, con tejas, ahora parece como extraída de un cuento de hadas.

Transcurre el día y se escuchan campanadas. Un poco más adelante, frente al edificio rosado del Parlamento, cuya primera mención histórica es de 1322, con su farmacia en la siguiente esquina, una de las más antiguas que todavía permanece abierta en toda Europa, aparece la Catedral de Alexander Nevsky. El nombre se hace familiar, puesto que así también se llama una de las principales avenidas de San Petersburgo, otras de las paradas de este mismo viaje.

HISTORIA


Período de los zares

Desde 1710, cuando Pedro el Grande capturó la ciudad medieval, hasta después de la Revolución Bolchevique de 1917, Talín permaneció bajo el régimen zarista ruso. Dicho Imperio impuso sus costumbres, su arquitectura y la religión ortodoxa rusa, todos factores predominantes en el desarrollo de Talín durante los siglos XVIII-XIX.

Legado soviético

La Unión Soviética ocupó Estonia en 1940 y, en el 1941, hizo lo mismo la Alemania nazi. Incluso, hubo una posterior invasión rusa, en 1944, y permaneció integrado a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas hasta que logró la independencia en 1991. Los visitantes pueden visitar los remanentes de antiguas bases militares rusas en la isla de Naissaar y en el puerto de Paldiski, a 49 kilómetros de distancia desde Talín.

Ricamente ornamentada, con un estilo inconfundiblemente propio de las iglesias ortodoxas rusas, se construyó en la loma de Toompea en 1900, mientras Estonia todavía pertenecía a la Rusia de los zares. Al templo acuden las viejitas con sus pañuelos amarrados en la barbilla, algunas de las cuales permanecen afuera un rato para pedir limosna a los turistas.
Adentro, todavía retumban las paredes por sus poderosas 11 campanas, que pesan 15 toneladas. Íconos y mosaicos decoran el interior. Y de pronto, reina el silencio absoluto; el servicio va a comenzar. De paso, puede visitar otras iglesias medievales en Talín, como la de San Olav, la de San Nicolás y la iglesia del Espíritu Santo, correspondiente al siglo XIV, muy bien preservada.

La oferta de las tiendas de Talín, en la zona vieja, supera por mucho la de otros puertos del Báltico: exquisitas piezas de ámbar por doquier, mantelería fina, encajes y ropa de lino. Es aquí donde apreciará la selección más variada, así como los mejores precios.

La ciudadela medieval puede recorrerla en poco tiempo. Y puede que en su recorrido le sorprenda ver un McDonald’s, muy cerca de una de las puertas de las murallas, con sus sombrillas para comer al fresco.

Lejos del bullicio


Sin embargo, es tiempo de continuar el paseo hacia las afueras, lejos del bullicio, con destino al Castillo de Kadriorg, la pequeña estancia -en comparación con otras residencias de los zares- que no se afectó por los bombardeos de la II Guerra Mundial.

Atravesamos un parque, desde donde se aprecia el moderno edificio del arquitecto finlandés Pekka Vapaavuori que alberga el Museo de Arte de Estonia (KUMU), hasta llegar a la modesta entrada a Kadriorg, que al principio se conocía como Ekaterinenthal o Catherinenthal, en honor a Caterina I. El arquitecto fue el romano Niccolo Michetti, que se inspiró en las villas italianas, y se valió de ornamentaciones de conchas en la fachada y que ostenta un color rosa-guayaba intenso.

El propio Pedro el Grande fue quien eligió el enclave para la construcción del castillo y el sitio del parque, con el estanque para los cisnes.

En la parte del parque al pie de la meseta se halla una pequeña casa pintada de blanco, la única casa de veraneo del siglo XVII que se ha conservado, la llamada Casa de Pedro el Grande, donde todavía se exhiben objetos de época.

Una vez adentro, note el hermoso piso de madera, los frescos rodeados de detalles en yeso blanco y el mobiliario, estilo francés. El salón de recepciones de estilo barroco, a través de dos pisos, es una obra maestra y conserva buena parte de su aspecto original.

Además, la colección de pinturas y pequeñas esculturas es sobresaliente. Note asimismo las chimeneas, forradas de hermosas losetas en blanco y azul, traídas de los Países Bajos.

Sin embargo, otro mundo se revela en el patio posterior. Inmaculados, contrastantes, aunque no exuberantes, imparten una sensación de serenidad. Permite imaginar al zar y su consorte paseándose por entre las fuentes, o disfrutando del atardecer en un pasadía sobre el césped.

Si lleva zapatos cómodos, puede continuar caminando por un largo trecho perpendicular al Castillo (el parque de Kadriorg abarca 60 hectáreas), que desemboca cerca de la playa. Mientras avanza, se irá asomando Russalka, un monumento dedicado al navío del mismo nombre, que salió de Talín hacia Helsinki, sin embargo, se hundió con toda su tripulación en una tormenta, en 1893. La escultura -una piedra de granito que sostiene un ángel negro, donde encuentra los nombres de todos los que murieron en el hundimiento- es de A. Adamson y se le considera un clásico del arte estonio.

¿Qué más hacer en Talín? La ciudad, que está en la lista del Patrimonio Mundial de la Unesco desde 1997, es excelente para descubrirse a pie. Así que ubíquese, ya sea con el mercado de flores o con el Hotel Viru, el más alto de la ciudad, para no perderse. Pero también puede optar por un paseo en carroza, tirada por caballos, alrededor de la ciudad. Hacia el norte, está la famosa Fat Margaret, la torre defensiva más ancha de la ciudad y su complemento, Tall Herman, la torre de defensa más alta, que sobresale por entre los árboles en la loma de Toompea.

Pero si le interesa conocer la historia de los espíritus estonios, de los que se toman, puede dirigirse al pueblito de Rakvere, donde hay una destilería donde le enseñarán cómo se producía el alcohol en el siglo XV. Tras concluir el tour, viene la degustación y si la aprueba, tendrá la oportunidad de recibir un certificado de ‘connoisseur’ de vodka.

En la que se considera la capital de Estonia del este, lo que implicará un viaje de varias horas, llega a Haapsalu, ya famoso por el fango curativo y una de las razones por las que muchos acuden a sus resorts en el verano, así dicen que los hacía hasta Tchaikovsky.

A Haapsalu también se le conoce como la Venecia de Europa del Norte. Aquí, en el Castillo Episcopal, con su imponente catedral de una sola nave, se teje una de las leyendas románticas más hermosas, la de la Dama de Blanco. Cuentan que cada luna llena, en una de las ventanas del castillo, se asoma una joven hermosa, ataviada con un vestido blanco, de suave caída en espera de su amor. ¿Llegará algún día? La joven lo espera siempre, aunque hayan pasado más de seis siglos, porque es su verdadero amor. Sólo él podrá romper el encantamiento y hacerla feliz.

Otro paseo singular es a la zona de Rocca al Mare, la Villa Suiza, con su Museo Etnográfico. Aquí se exhiben las construcciones de la vida rural de toda Estonia; la más antigua, la aldea de Sutlepa, es de 1699. Las granjas de Estonia, según observará aquí, era una casa de troncos largos donde en un lado se vivía y en otoño se secaba el cereal. Mientras que al otro lado de la casa se trillaba el cereal.

En el museo, donde se celebran todas las tradiciones antiguas, desde el martes de Carnaval hasta las Navidades, también se exhiben molinos y columpios, una taberna y una escuela.

En el centro

Según la leyenda, un hombrecito canoso sale cada año del fondo del lago Ulemiste para averiguar si la construcción de Talín ha sido completada. Si la respuesta fuera afirmativa, abriría las compuertas del lago, inundando la ciudad a sus pies. Hasta ahora, podría decírsele al hombrecito que falta tiempo para que se termine de construir.

A principios de siglo pasado fue que se modernizó la sección del casco antiguo entre las calles Viru y Harju. Para ello, parte del muro se demolió o se cubrió con edificios más altos y se edificaron los alrededores de la Plaza de la Libertad.

Esas pegatinas amarillas

En el marco de la celebración del Año del Diseño, Estonia se llena de stickers amarillos. Los verá colocados sobre buzones, letreros, bancos de las plazas y otros objetos, a través de toda la ciudad, con el propósito de destacar el diseño y cómo este influye en la vida diaria.

Los fanáticos del diseño pueden conseguir The Design Map (en el Museo de Artes Aplicadas y Diseño de Estonia, así como en el Centro de Información Turística de Talín), una guía de los espacios públicos de la capital de Estonia, que indica los lugares que ameritan una visita por su diseño singular.

Comentarios a lvazquez1@elnuevodia.com

(http://www.endi.com/noticia/deviaje/vida_y_estilo/el_pasado_como_protagonista/172151)
19   U L T I M A S      R E S P U E S T A S    (La más nueva primero)
alazaro Enviado - 26 noviembre 2009 : 00:33:13
Offerta cultura a Tallinn (Estonia): ingresso a 4 musei a soli 5,75 euro

Enrico Montanari
ilTurista.info
10 Novembre 2009

L’Art Museum of Estonia festeggia il suo 90° anniversario e durante i mesi di novembre e dicembre sarà possibile visitare le collezioni di 4 musei di Tallinn - il KUMU Museum, il Kadriorg Art Museum, l’Adamson-Eric Museum e il Niguliste Museum - al prezzo cumulativo speciale di 90EKK (pari a circa 5.75 euro). L’Art Museum of Estonia presenta nel suo complesso 58.824 opere e in occasione dell’anniversario sono in programma mostre speciali ed eventi culturali.

Il KUMU Museum, il museo di arte moderna e contemporanea, è situato nel quartiere Kadriorg di Tallinn e nel 2008 ha vinto il premio come Museo europeo dell’anno. Progettato dall’architetto finlandese Pekka Vapaavuori, l’edificio ha un design avveniristico e polifunzionale: i suoi sette piani ospitano collezioni permanenti e mostre temporanee, un centro educativo e una sala lettura. Fino al 10 gennaio sarà possibile visitare la mostra Painting in Normandy con 60 capolavori di artisti tra cui Courbet e Monet.

Il Kadriorg Art Museum si trova all’interno del Palazzo barocco Kadriorg costruito per volontà di Pietro il Grande e progettato dall’italiano Niccolò Michetti. Il museo ospita capolavori di artisti tedeschi, russi, italiani, baltici e finlandesi dal XVI° al XX° secolo. Fino al 29 agosto 2010 il museo ospita la mostra Baltic Biedermeier, un’interessante rassegna di opere che documenta la diffusione del movimento artistico tedesco Biedermeier degli inizi del XIX° secolo in Estonia e Lettonia.

L’Adamson-Eric Art Museum, situato nel cuore della Città Vecchia di Tallinn, è dedicato ad uno dei più grandi esponenti dell’arte e della cultura estone. Il museo presenta dipinti, ceramiche, oggetti in cuoio e in metallo e gioielli dell’artista. Fino al 21 marzo 2010 sarà inoltre possibile visitare la mostra Under the Changing Rainbow che presenta la collezione di opere d’arte estoni del centro di letteratura estone Under and Tuglas dell’Accademia delle Scienze estone.

Il Niguliste Museum si trova all’interno della Chiesa di S. Nicola, nella Città Vecchia di Tallinn e raccoglie la collezione d’arte medievale dell’Art Museum of Estonia. Fino al 10 gennaio oltre alla collezione permanente sarà possibile visitare la mostra Bernt Notke: Between Innovation and Tradition dedicata a uno dei principali artisti del ‘400 dei Paesi Baltici.

Fonte: Estonian Tourist Board
Per informazioni: Tel. 02 43458328
http://www.visitestonia.com/en/

(http://www.ilturista.info/blog/2718-Offerta_cultura_a_Tallinn_(Estonia)_ingresso_a_4_musei_a_soli_575_euro/)
alazaro Enviado - 07 octubre 2009 : 00:07:11
Tallinn, il fascino del medioevo

L'ECO DI BERGAMO
3 ottobre 2009

Quasi abbandonate al loro destino sotto il dominio sovietico, le regioni baltiche Estonia, Lettonia e Lituania sono ormai uscite dal tunnel per affacciarsi al mondo occidentale. La più a settentrionale e la più piccola è l’Estonia. Un milione e mezzo di abitanti, 62% estoni, 30% russi, una piccola percentuale di ucraini, bielorussi e finnici. Primo Stato baltico ad abolire la pena di morte, la nazione estone ha proclamato la sua indipendenza il 21 agosto del 1990, e ha tutto per emergere nella comunità europea.

Uno stato giovane, composto di giovani ministri. Basti pensare che i dicasteri della Cultura, Finanza e Giustizia sono retti da tre ministri che non superano i 30 anni di età. La capitale è Tallinn, una delle più belle e conservate città medioevali. La città vecchia nel 1997 è stata inserita nella lista dell’Unesco come patrimonio culturale dell’umanità. Raggiungere Tallinn da Helsinki, un’ora e tre quarti su un catamarano, è uno spettacolo indimenticabile. La visione della città è unica, con le 46 torri che lasciano senza fiato, datate XIV secolo, alte 20-25 metri e spesse 2-4 metri, ma soprattutto le guglie in stile gotico e barocco che dominano la città lasciano lo spettatore senza fiato.

La torre più famosa porta il curioso nome di Kiek in de Kok, vale a dire: “Sbircia in cucina.” Infatti, dall’alto del torre le guardie potevano sbirciare nelle cucine delle case vicine. E’ alta ben 47, 4 metri e il suo diametro è di 17 metri con le pareti spesse di 4 metri. Tra il 1470 e il 1625 a Tallinn si trovava l’edificio più alto del mondo: la torre della Chiesa di Sant’Olaf (con la sua banderuola dorata a forma di gallo) alta 159. Punto di riferimento, come ovvio, per le navi nella baia di Finlandia. Ma è nella città vecchia che dobbiamo concentrare la nostra attenzione. Il cuore è Raekoja Plats, la Piazza del Municipio. Qui si ricevono i capi di Stato e di governo stranieri ed i vincitori delle Olimpiadi e si festeggia il Capodanno. In questa piazza nel 1441 fu innalzato il primo albero di Natale pubblico in Europa. Sempre qui erano puniti e messi alla berlina i criminali. Nella colonna delle punizioni in Municipio si vedono ancora oggi murato il collare di ferro e i lacci per le braccia e le gambe. Altro luogo da non perdere la Porta Viru, il primo segno della Città Vecchia. Anche se ben poco rimane degli edifici medioevali, la via porta a pochi passi della piazza del Municipio. Vivace e curiosa, permetterà d' intruffolarsi nel dedalo di viuzze ricche di negozi di souvenir e ristoranti.

Impossibile descrivere tutti i tesori che le chiese di Tallinn contengono al loro interno. Impossibile però non visitare la “Danza macabra” nella chiesa di Niguliste, conservata nella cappella di Sant’Antonio, del pittore Bernet Notke di Lubecca. Di fronte al castello di Toompea, intorno al quale vive la città medioevale ecco la cattedrale russo-ortodossa di Aleksander Nevski, incantevole ed affascinante. La chiesa di San Nicola, il convento dominicano (nel quartiere latino), la chiesa dello Spirito Santo e tantissimi altri edifici di culto fanno di Tallinn una città da studiare a fondo. Una città che stupisce, come l’intera Estonia, con le sue 800 isole e isolotti, torbiere e basse colline che rendono piacevole il soggiorno, soprattutto in primavera ed estate. Una destinazione insolita l’Estonia e Tallinn. E, quasi tutti, dopo il primo viaggio vi ritornano.

(http://www.ecodibergamo.it/stories/Viaggi&Turismo/93310_tallinn_il_fascino_del_medioevo/)
alazaro Enviado - 12 septiembre 2009 : 19:42:23
HOTELL G9
Tallinn


Hotel G9 is an unique hotel in Tallinn. It is small and cozy, situated only on the third floor in a buildign at Gonsiori 9. It is a very valuable district right in the heart of Tallinn. The famous Old Town with it's magnificent views and places of entertainment is very close by, it takes only a few minutes to walk there. And right in the neighborhood are many restaurants, theatres, bars, department stores, casinos, cinema theatre and general postoffice. It is easy to get to the different parts of the town. This is the place where the primary roads cross, bus, trolley and tram can take you anywhere. The port is also very close by. And if you prefer more comfortable ways to get around our receptionist is always more than kind to order a taxicab for You. And if You are arriving with a personal or rented car It is of course possible to park in front of the hotel.

Allthough the hotel is small and modest, it does not compromise in the comfortable accomodation of our customer. Shower, wc, television and a telephone- situated in every room and 24h service are there to please. There are 23 hotelrooms, some of them newly renovated to fulfill wishes of even more demanding customers. It is easy to accomodate 46 visitors, but if necessary even more (it is possible to add extrabeds to the rooms). You can make free phonecalls inside the hotel or call abroad for a small fee. The breakfest is not served inside the hotel itself, but is possible to order to the nearby situated nostalgic café “Narva”. You can also dine in the aserian national restaurant “Seš-Beš” situated downstairs.

+ INFO: http://www.hotelg9.ee/
alazaro Enviado - 24 julio 2009 : 00:42:58
Tallinn, non solo storia

di Giovanna Bragadini
GAZZETTA DI PARMA - Viaggi
17/07/2009

Brillanti fiori, gradazioni di verde nell’erba e nei boschi - querce, larici, pini, betulle, abeti rossi - azzurro del mare e dei laghi; lichene sugli alberi, aria pungente. Ma l’orizzonte è sconfinato: siamo in pianura, il Baltico è vicino.

Il nome Estonia può far pensare all’est, questo paese somiglia invece alla vicinissima Finlandia, nel paesaggio come nella complicata lingua. Nazione variegata, a bassissima densità di popolazione, l’Estonia ospita uno dei popoli più antichi d’Europa; ancora pagana nel XIII secolo, fu presa di mira da una crociata e consacrata alla Vergine Maria, subendo poi una lunga serie d’invasioni, contesa e divisa fra tedeschi, danesi, svedesi, polacchi. Ultimi occupanti, i russi: l’acredine per i cinquant'anni di regime convive negli èstoni con l’orgoglio per la recente «seconda indipendenza» (del 1991; la prima risale al 1918).

Soprattutto sulle isole - 1.520, in gran parte minuscole - l’architettura sa di nord, le vecchie case in legno grezzo e le più moderne, colorate, si alternano allo squallore squadrato dei condomini sovietici. La piccola Muhu, dove «non serve l’orologio», racchiude gioielli come il villaggio di Koguva, museo all’aperto con i centenari edifici in pietra dai tetti di canne; l’isola più grande, Saaremaa, è servita da un aeroporto e ospita il parco nazionale di Vilsandi: secondo in Europa per anzianità, paradiso del birdwatching, è votato al turismo sostenibile. L’unica città, Kuressaare, ha un grande parco intorno alla fortezza del XIV secolo, nessun semaforo, hotel termali affacciati sul sereno lungomare. Andando verso la civiltà, a due ore di viaggio dalle isole e di fronte a Helsinki (80 km) c'è Tallinn, la più antica capitale dell’Europa settentrionale: la maggior parte dei turisti entra in Estonia da qui. Città della Lega Anseatica «costruita sul sale» (al prezioso minerale si deve l’espansione del XV secolo, resa possibile dal commercio con Portogallo e Francia), quest’antica sede di potenti Gilde mercantili vanta un centro storico medievale fra i meglio conservati del nostro continente, inserito nella lista dei tesori Unesco.

La cinta muraria con ventisei torrette abbraccia la città vecchia per circa 2 km; sulla piazza principale spiccano il Municipio gotico e la farmacia più antica del mondo (dicono qui), tuttora aperta, e anche passeggiando a caso è facile incontrare le stupende chiese (Sant'Olaf dall’alta guglia, il Duomo dai bianchi muri su cui spiccano gli enormi stemmi dei nobili tedeschi in legno scolpito e dipinto, l’ortodossa Alexander Nevsky), ritrovarsi nel fotogenico Passaggio di Santa Caterina o a fiancheggiare i palazzi dei mercanti e delle confraternite di via Pikk Jalg, «gamba lunga», strada principale che porta alla città alta e alla sua roccaforte. Si deve invece a Pietro il Grande una zona più recente di Tallinn, il grande parco di Kadriorg: circonda il palazzo d’estate dello zar completo di villaggio per i servitori, e ospita al suo interno il Kumu, importante museo d’arte.

Capitale a misura d’uomo - solo 402.000 abitanti - Tallinn non è solo storia antica. Anzi. È viva e pulsante, capace di stupire per la ricchezza architettonica; la moderna city si trova vicino al centro storico, gli scorci romantici lasciano posto a temerari contrasti di stile in una stimolante sequenza. Musei e gallerie d’arte, ristoranti, locali notturni (ma un solo pub) e l’alto tasso di tecnologia rendono la città molto apprezzata dai giovani: «Tallinn è come Milano, c'è sempre qualcosa da fare, un posto dove andare...". Europeo dal 2004, l’intero paese è all’altezza della situazione: il cartello Wi Fi appare, discreto, in posti impensati, diffuso l’utilizzo dell’inglese. Curata e precisa come il suo popolo, la città si prepara a diventare capitale europea della cultura nel 2011; in agosto il suggestivo ex-convento di Santa Brigitta ospiterà il Brigitta Festival, con capolavori di opera e balletto, e il 5° Festival della Musica da Camera, nelle chiese e nelle sale da concerto storiche della città.

(http://www.gazzettadiparma.it/viaggi/dettaglio/2/23866/Tallinn_non_solo_storia.html)
alazaro Enviado - 28 marzo 2009 : 19:58:35
Estonia to name airport after late president

International Herald Tribune / The Associated Press
March 12, 2009

TALLINN, Estonia: Estonia will pay tribute to its first post-Soviet president by naming its largest airport after him this month, the government announced Thursday.

Lennart Meri served as president from 1992 to 2001 and was a key figure in both leading the Baltic country to independence and steering it toward membership in NATO and the European Union. He died in 2006.

Prime Minister Andrus Ansip said the official inauguration of Lennart Meri Tallinn Airport will take place March 29, which would have been Meri's 80th birthday.

The homage is fitting, as many Estonians remember Meri — a charismatic and witty statesman — for his relentless push to modernize the dilapidated Soviet-era airport in Tallinn.

Rein Loik, head of Tallinn Airport, recalled one incident in which Meri returned from a state visit to Japan in 1997 and held a news conference near a leaking toilet in the airport.

His point — that the airport needed a major overhaul — was not lost on the government, and the airport underwent a complete renovation in 1999.

"Lennart Meri wanted the airport to be a visit card for Estonia. It's definitely an honor for Tallinn airport to be named after him," Loik said.

Tallinn's airport was originally built in 1980 to accommodate guests arriving to the Moscow Olympics the same year.

Loik said Meri will be commemorated by a sculpture in the airport's departure area.

(http://www.iht.com/articles/ap/2009/03/12/europe/EU-Estonia-Airport.php)
alazaro Enviado - 10 febrero 2009 : 22:52:33
Time for a break: Tallinn, Estonia

Ian Belcher
Times Online
January 24, 2009

Craving a short break that delivers seriously cheap thrills? Perhaps a few virgins, some Action Man heroics and a nice dose of death, spiced up with exotic ritual and chanting?

There's only one place to go, of course: church. More specifically, a tour of Tallinn's ecclesiastical sites - perfect budget attractions for our cash-strapped times - sprinkled through a photogenic old town.

But while pulpit crawls may be the new pub crawl, this one has a sobering start. Gothic St Nicholas's vast, wall-mounted tombstones ushered me towards its famous 15th-century painting, Dance Macabre, by Bernt Notke, in which manically grinning skeletons grip kings, clerics and aristocrats: a reminder that all of us are doomed to be dust. Bit gloomy? Then try the altar's vibrant artwork, with St Nicholas in full Diehard mode, saving virgins, soldiers and ships.

It's epic stuff, but the unconsecrated church, offering concerts rather than worship, is merely the beginning. Two streets away I entered a different world. Alexander Nevsky Cathedral was a warm cocoon of Russian Orthodoxy, with headscarved babushkas kissing icons and bearded priests droning through air thick with melted candles and somnolent singing: a truly intoxicating experience.

But it was also like an over-rich sauce. I craved simplicity. And that meant St Mary the Virgin. Not that the Lutheran church with its baroque pulpit, high altar and chandeliers is a dullard. Its walls are splattered with 107 armorial epitaphs, a riot of horns, wings, plumes and battle flags, like a slightly eerie baronial hall. Harry Potter would love it.

Yet ecclesiastical tourism is far from Tallinn's only bargain. It's down to brutal economics. British visitor numbers plummeted last year, while Tallinn boosted its hotel capacity by a third. Hotels are averaging just 25 to 35 per cent occupancy, and that means seriously good deals.

Take the famous Three Sisters. Spread across a trilogy of 600-year-old houses blending historic features with contemporary chic, it has attracted everyone from British royalty to rock stars, and is offering three nights for £195pp.

For a more startling discount, head deeper into the old town to The Merchant's House, just off Town Hall Square, where five nights cost £157pp. It offers a similar if less elegant fusion, dubbed Baltic Eclectic, with centuries-old decorated beams, exposed brickwork and warm colours punctuated with huge beds, stand-alone baths and Asian-style furniture.

Carved out of 14th and 16th-century properties, the hotel has several quirky suites, a balconied courtyard and ice bar, mixing modern cool with wood beams and stained glass. The hotel's therapist has pampered A-listers such as Jade Jagger and Natalie Portman.

Visit over the next couple of months, however, and you won't linger in your hotel. Tallinn's medieval façades showboat under a duvet of snow, inviting tourists into a maze of snug cafés, cheap museums and bizarre attractions.

I touched Tall Herman (a castle tower), entered St Catherine's Passage (a medieval lane of craft workshops) and mounted Fat Margaret (another fortified tower). Maggie was the most satisfying, not only for the epic views across the Gulf of Finland but for her strangely addictive maritime museum with its displays on Estonian herring pickling and photograph of a surfing pig.

I was on a roll. I visited the tumescent defensive tower, Kiek in De Kök, passed through Long Leg (a 14th-century gate) and up Short Leg (a cobbled lane and steps), before ending with a high-quality massage at the Kalev Spa.

My hour's manipulation, costing £29, was accompanied by Engelbert Humperdinck's croons: surreal yet highly recommended.

Hiking spawns hunger as well as sore muscles. Despite its tourist trap central location, Kaerajaan's modern Estonian cuisine was excellent, with mains on its less formal lounge menu including chicken with wine plum glaze for £7. Alternatively, go local. Eesti Maja, outside the old town, has cheap, eye-popping portions of herring and “mom's pork fillet”. Fat Margaret was probably a regular.

I ended at Musi, a lounge bar opposite St Nicholas, with sagging honeyed beams, sloppy sofas and mellow music. No crazy names, no dramatic bargains, just a supremely cosy bolthole against the Baltic winter. Tallinn's trump card.

(http://www.timesonline.co.uk/tol/travel/destinations/europe/article5568513.ece)
alazaro Enviado - 07 enero 2009 : 20:56:40
Jewish Museum in Estonia

FJC News
Tuesday, December 16 2008

TALLINN, Estonia – In Tallinn, a new museum devoted to the history of Estonian Jewry has just opened. While the first mention of Jewish residents in Estonia dates back to 1333, it was not until the beginning of the nineteenth century that a permanent Jewish community emerged in the country. The museum’s new exhibition center tells about the life of Estonian Jews from that time through to the present day, as well as the significant contribution they have made to life and society in the country.

The main exhibit includes photographs, historical documents and exhibit items received from private individuals, the state archives as well as other museums. The exhibits demonstrate the community life of Estonian Jews, the history of the community in the pre-World War Two period, during the German occupation, and during the Soviet era.

A separate exhibition covers the revitalization of Jewish communal life in the late 1980s in Estonia. Additionally, the display demonstrates the activities of youth and student organizations, as well as touching on the issues of anti-Semitism and the struggle for repatriation to Israel in 1967-1988. So too does it address the contribution made by Estonian Jews in the development of education, science, arts, sports and business in the country.

This is the first time ever that such a comprehensive museum dedicated to Jewry has opened in Estonia. It is located in the Tallinn Jewish Community Center at 16 Karu Street. The museum’s establishment was made possible by a contribution and the guidance of Mark Riybak, who is not only a huge fan of the history of Estonian Jewry, but has also become the museum’s first director.

The Jewish community of Tallinn is a proud member of the Federation of Jewish Communities of the CIS and Baltic Countries.

(http://www.fjc.ru/news/newsArticle.asp?AID=791289)
alazaro Enviado - 02 diciembre 2008 : 00:12:09
Pre- and after-party lounges in Tallinn

By Jana Belugina
BONJOUR L'ESTONIE, HELLO ESTONIA, TERE EESTIMAA
October 30, 2008

TALLINN - Tallinn is famous for its nightlife, and there has been a lot written about the city’s restaurants and night clubs. Less well known, however, are some of the more laid back places around town that are ideally suited for kicking off a long night of partying.

The one to start with would have to be Lounge 24, an absolutely astonishing place on the top floor of the Radisson SAS hotel with a breathtaking view over the city. The lounge has a spacious sitting area inside able to accommodate 60 people and a huge open terrace – a real paradise in the summer. Even with the temperature starting to drop, it is very nice to sit outside wrapped in a warm blanket with a cup of hot cappuccino and watch the fussy life of the business district about 90 meters down.

Lounge 24 serves great food and fabulous desserts, and has a very good selection of wines. It is famous for both its alcoholic and non-alcoholic beverages, for example the bar provides a long list of selected teas – this is one of the rare places in town that has fresh blueberry tea, which goes perfectly with hot chocolate cake.

Right on the edge of the Old Town lies Kaheksa Lounge. Kaheksa means “eight” in Estonian, though the symbol is seen by some as an infinity mark, which reflects the quality of the place very well. It has been here for ages and remains just as popular as it was on the first day. Kaheksa Lounge has great food and freshly squeezed juices during the day, alongside fantastic cocktails and music during the nights. It is the best place to go for those planning to continue their night in the Hollywood club, located next door.

Another famous lounge can be found in the Prive Night Club, called “Stereo” and famous for its unique design, it is often called “white bar.” Many interior design magazines have written about it and many fashion photo shootings were done there. Light snacks and great cocktails will give you enough energy to last till the morning, dancing to the music of popular DJ’s playing each weekend in both Stereo Lounge and Prive itself.

Deja Vu on the Sauna Street is definitely the most happening lounge in the down-town area. They have everything a person could dream of: delightful food, a rich drink selection and probably the best mojitos in town. This is a unique place where it is possible to start the party, grab some dinner at around 8 p.m., and then stay all night – the lounge hosts quite a few famous parties. Or come back for the after-party breakfast at around 4-5 a.m.

And the last place, regardless of its name, is the “First lounge,” located on the Rataskaevu Street. This place is open the latest of all. That’s the place to come around 5-6 a.m. for those who last till the night clubs are closed and want to enjoy a cup of fresh coffee and great Italian pasta before calling it a day and getting off to bed.

(http://shaan.typepad.com/shaanou/2008/10/pre--and-after.html#more)
alazaro Enviado - 18 noviembre 2008 : 01:11:12
Tallinn Daily Photo

http://tallinndailyphoto.blogspot.com/

Un interessant blog fotogràfic de la capital estoniana.

Un interesante blog fotográfico de la capital estonia.
alazaro Enviado - 09 agosto 2008 : 20:14:51
ITES APARTMENTS
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alazaro Enviado - 14 julio 2008 : 13:01:47
El castillo de Glehn

Ignacio Munguía
EL NORTE DE CASTILLA, Valladolid
13.07.2008

El castillo de Glehn es un palacete construido por el noble baltoalemán (*) Nikolai von Glehn en 1886 (en realidad lo construyeron presos, pero en fin, von Glehn ponía la pasta). Se encuentra en la calle de Vana-Mustamäe ('calle vieja de la colina negra', ni más ni menos), en realidad más que una calle es un camino que se interna en un frondoso bosque del barrio de Nõmme.

Precisamente, von Glehn fue el impulsor del crecimiento de Nõmme, ya que empezó a vender y alquilar parcelas de lo que entonces era parte de su extenso patrimonio. Nõmme se convirtió en municipio durante la primera época de independencia estonia y después fue integrado como un distrito más de Tallinn.

El castillo de Glehn permaneció muchos años en el abandono, y a buen seguro resultaría un enclave misterioso: el palacete de un noble alemán, perdido y olvidado en medio del bosque que él mismo mandó plantar. Hasta que en los años 80 fue restaurado por estudiantes de la Tallinna Tehnikaülikool (Universidad Politécnica de Tallinn). Desde entonces el castillo es propiedad de la TTÜ, que lo utiliza en ocasiones especiales.

Y desde luego, ¿qué ocasión más especial que una fiesta de BEST Estonia? Aprovechando que la asociación está organizando un curso con dos docenas de estudiantes de toda Europa, el castillo es un marco incomparable para disfrutar de unas cervezas y unos chupitos de 'Laua Viin' (importante no confundir 'viin', es decir, vodka, con 'vein', que es vino). Si además el castillo tiene sauna, mejor que mejor. Hoy era la tercera noche seguida de fiesta en el castillo... pero mañana tengo que madrugar demasiado. No me cabe duda de que habrá estado a la altura de las fiestas de las dos noches anteriores.

(*) baltoalemán: perteneciente a la nobleza alemana instalada en los países bálticos (fundamentalmente Estonia y Letonia). Los baltoalemanes comenzaron a instalarse en esta tierra después de las 'Cruzadas del Norte' (s. XII - XIII), y durante siglos controlaron la economía, la política y la cultura, relegando a los nativos estonios y letones a la servidumbre hasta la época del surgimiento de las identidades nacionales en el s. XIX. Las primeras ortografías y gramáticas de las lenguas estona y letona fueron escritas por estudiosos baltoalemanes. Como tantas otras minorías germánicas fueron barridos tras la II Guerra Mundial.

(http://www.nortecastilla.es/20080713/castilla_leon/ignacio-munguia-20080713.html)
alazaro Enviado - 15 enero 2008 : 01:43:27
Tallin, milagro del Báltico

Francisco López-Seivane
ABC.es, Madrid
Domingo, 13 de enero de 2008

Estonia es, tras Luxemburgo y Malta, el país más pequeño de la Unión Europea. Hace menos de dos décadas era aún una república de la antigua Unión Soviética, pero hoy cualquier estonio puede consultar a través del teléfono móvil las notas de sus hijos, sus faltas a clase o los comentarios de los profesores. También puede pagar del mismo modo el estacionamiento del coche o el billete del autobús. Para entender el nivel tecnológico y cultural de Estonia baste decir que en cualquier lugar hay conexiones gratuitas de Wi Fi, más del 80 por ciento de los contribuyentes hace sus declaraciones por internet y más del 90 por ciento lee el periódico todos los días, sobre todo en su versión digital. Es más, en este país todos los ciudadanos que lo deseen ya pueden votar desde sus casas a través de internet.

Pero, paradójicamente, Estonia es también el bebedero de Escandinavia. Lo que era la Cuba de Batista para los norteamericanos lo es ahora Tallin, la capital de esta república báltica, para suecos, finlandeses e, incluso, británicos que llegan cada fin de semana por tierra, mar y aire para vivir y beber sin freno.

Después de todo, el ferry de Helsinki sólo necesita un par de horas para llegar a Tallin. Y a bordo ya se puede beber la cerveza sin restricciones y a mitad de precio. Los introvertidos estonios, mientras, a lo suyo: hacer caja y seguir enganchados al ordenador. No hay aquí mayor virtud que esconder los sentimientos. Los estonios se entrenan desde la infancia para que su rostro sea una esfinge de hielo y, como asegura uno de sus más famosos psiquiatras, Anti Liiv, «no hablar, porque creen que todo lo que digan puede ser utilizado en su contra».

Viejas callejuelas

Deambulando perezosamente por las viejas callejuelas de Tallin, entre las sólidas murallas que delimitan la antigua ciudadela, me cruzo con una muchedumbre abigarrada que camina apaciblemente entre viejos palacios y casas de antiguos mercaderes. En sus plazas medievales, otrora bulliciosos zocos, los turistas abarrotan los bares y restaurantes donde reponen fuerzas para seguir de marcha. La mayoría son finlandeses, suecos, alemanes e, incluso, británicos llegados en vuelos de bajo coste desde Londres con todo incluido (y muy especialmente, las visitas a los clubs y consiguientes parrandas nocturnas). No recuerdo haber visto un solo rostro sonriente en toda la mañana, pero me dicen que es cosa de la resaca...

Tras haber sido declarado Patrimonio de la Humanidad, los edificios restaurados y recién pintados en suaves tonos pastel del recinto amurallado de Tallin recuerdan el decorado de un parque temático. Por las calles perfectamente adoquinadas y sin tráfico se mueve una marea incesante de turistas que encuentran en cada portal una boutique, un restaurante, un bar de última moda... y docenas de clubs nocturnos y discotecas para satisfacer las inacabables ansias de diversión de los numerosos visitantes.

El centro de la vida social de la ciudad siempre fue la plaza del Ayuntamiento, que durante la época medieval servía tanto para el mercadeo como para las ejecuciones. Ahora está inundada de terrazas, bares y restaurantes que permiten contemplar sus bellas fachadas mientras se degusta una comida o un refresco.

Me llama la atención en esta plaza del consistorio de la capital estonia una farmacia que no ha dejado de serlo desde el siglo XVI, cuando ya vendía hierbas medicinales y toda suerte de ungüentos para tratar las enfermedades que entonces se cebaban en los vecinos de la villa. Pero más me asombra todavía descubrir que la primera «cafetería» que abrió sus puertas en la bella ciudad del norte europeo fue fundada por un viajero español, de nombre Carballido, en el mismo siglo que la botica.

Habitada desde la prehistoria

Toompea es el corazón de Tallin. Habitada desde la prehistoria, esta colina próxima al mar fue fortificada y habitada por la nobleza y el clero. Allí están aún su castillo y la iglesia de Toomkirik, la más antigua del país. Aparte del centro histórico, poco hay en Tallin digno de ser destacado: el parque de Kadriorg, cerca del puerto, donde Pedro el Grande hizo construir un Palacio de Verano, la larga costanera, las ruinas del convento católico de Pirita, destruido por Iván el Terrible y las extensas, apacibles y solitarias playas que más invitan al paseo que al baño. Todo es bucólico, provinciano y sosegado en este agradable enclave báltico, a solo un tiro de piedra de Helsinki, la capital finlandesa.

Alrededor de este dominante y privilegiado barrio alto, que fue la primera ciudadela, fue creciendo en la parte baja una pequeña población donde se apretaban las casas de mercaderes y artesanos que también hubo que fortificar más tarde. La nueva muralla defensiva que rodea la ciudad medieval se conserva casi intacta, a diferencia de las de Riga o Vilnius, destruidas en sus numerosos asedios. De las veintisiete torres originales, dieciocho han sobrevivido ataques y bombardeos y permanecen en pie. Una de ellas, Neitsitorn, una antigua cárcel para prostitutas en los años del comunismo, alberga ahora un café.

Proyectándose al cielo como un dardo desde el corazón de la ciudad, la afilada aguja de la iglesia de San Olaf no deja de recordar a los tallineses los largos años de dominación soviética, durante los que el temible KGB la utilizó como antena de radio, manteniéndola por completo cerrada al culto.

(http://www.abc.es/20080113/domingos-domingos/tallin-milagro-baltico_200801130256.html)

Este mismo artículo ha sido publicado también en El Diario Montañés de Santander el 1.3.2008 (http://www.eldiariomontanes.es/20080301/sociedad/panorama-ruta/tallin-milagro-baltico-20080301.html)
alazaro Enviado - 26 noviembre 2007 : 23:58:48
Upstaging the stags in Tallinn

Look beyond Tallinn's 'Wild East' reputation and you'll discover a cultural underbelly of bohemian bars and restaurants and a thriving music scene, says Sean Dodson

Sean Dodson
Guardian Unlimited
Thursday October 18 2007

The New York Times calls it the Las Vegas of the Baltics. Brazen stag party tour operators brand it as the Wild East. But don't let that deter you from seeing the real charms of Tallinn.

With its old town snug behind a medieval wall, the courtyards and timbered houses of Tallinn certainly look beautiful in the autumn sunshine. And just about now is the perfect time to go, as the flow of stag and hen parties slows to a trickle and the city is yet to plunge into the depths of winter. In truth, even in October, you still find prenuptial parties of both sexes aboard the only easyJet flight out of Stansted. But the one advantage about the early departure time (6.30am) is that even the intently bacchanalian are quiet and subdued. Once you land, it's easy to swerve the most belligerent among them, even in a city as tiny as Tallinn. At this time of year, what gangs of stags remain loiter around Karja Street and the nearby Irish-themed pubs, strip clubs and casinos.

You don't have to move very far to escape them, either. If you walk down one street to the west of Karja, you'll find a concentration of really swish bars. The area around Harju has a trio of fantastic cocktail lounges: the laidback Pegasus, the opulent Café Moskva and the recently opened Stereo, which looks like a futuristic update of the Korona Milk Bar from Stanley Kubrik's A Clockwork Orange. Over the street, another new addition, Silk, serves sushi and sashimi beneath attractive minimalist design. You can eat your fill and drink from an impressive list of sake for about £16 per head.

The diminutive capital has, moreover, long enjoyed an underground music scene renowned for its eclecticism. DJ Chris Long, who performs as the Rhythm Doctor, has been playing in Tallinn with his local partner Raul Saaremets, for 11 years. Their monthly night, Mutant Disco, held at the artsy Von Krahl Theatre, mixes Salsoul with the Klaxons to a glamorous and bohemian crowd. "Tallinn's a small city," explains the Birmingham-born DJ, "so the scene is really mixed and people remain open to many different types of music." It's a spirit that was fostered, he says, from years behind the iron curtain. A time when the only western radio available was either John Peel on the World Service or Giles Peterson caught on late-night stations broadcasting from across the Gulf of Finland.

The Rhythm Doctor says the city's best kept secret is Chocolats de Pierre, tucked away in the city's oldest courtyard. It makes its own chocolates from a secret recipe and stays open until midnight. After that, he recommends the Valli Baar as the archetypal late-night bohemian hangout, all red-faced folk singers in the corner and old men on stools sipping Vodka. The house speciality is called a millimallikas, a fiery shot of tequila, Sambuca and Tabasco. The bar is so loved, that the city's heritage committee recently issued an order protecting the Valli, the last working-class bar in the old town, from the encroaches of the city's rapid gentrification.

Despite Tallinn's new-found wealth, accommodation remains varied and reasonably priced. Uniquestay Mihkli is a funky new hotel, a short stroll from the old town that is owned by two British brothers. Its spacious deluxe doubles, replete with ensuite whirlpool baths, cost just £55pn and all rooms come fitted with a flat-screen computer and free internet access. A double at the most luxurious bed in town, at the handsomely timbered Three Sisters, has an autumn rate of around £150pn (another reason to go now). The hotel is just four years old, but it's built out of three merchant houses that have stood here since 1362.

The Three Sisters is about as far from the staggering crowds of Karja Street as you can get. Indeed you begin to forget that they're here in Tallinn with you. Sure enough, the parties of stags and hens were gathering back at the airport by the time I arrived for my flight home. They all seemed happy enough with their lot. And so was I.

(http://www.guardian.co.uk/travel/2007/oct/18/tallinn.estonia)
alazaro Enviado - 03 noviembre 2007 : 16:54:11
Un horizonte de agujas
El tiempo detenido en el casco viejo de Tallin, capital de Estonia

IGNACIO DEL VALLE
El País, Madrid, 03/11/2007
Suplemento 'El Viajero, núm. 471, p. 12

La Torre de la Pierna Larga o el torreón de Margarita la Gorda. Nombres que dan cuenta del espíritu divertido de una ciudad que se ha convertido en uno de los descubrimientos del turismo europeo.

Supongo que mucha gente conoció Estonia en 1991, el año en que se desmembró la extinta Unión Soviética; para muchos otros, la fecha clave fue 2004, el año en que se integró en la UE. Pero me temo que fue en 2002 cuando hubo un antes y un después en la proyección en España de Estonia, y sobre todo de su capital, Tallin: ése fue el año de la visita de nuestra triunfita Rosa al festival de Eurovisión.

Al margen de conmemoraciones más o menos folclóricas, puedo asegurar que la ciudad depara a cualquiera que se anime a visitarla descubrimientos incesantes, que ejercen sobre el reloj un efecto lisérgico: se detiene o se acelera según la zona de la ciudad en la que nos encontremos.

Pero vayamos por partes. La llegada en ferry desde Helsinki -curioso ver cómo le dan los nórdicos al alcohol y a las tragaperras durante todo el trayecto- ya es de por sí una experiencia que proporciona una variante leve del síndrome de Stendhal, con el skyline medieval de las enormes torres de sus iglesias -afeado por un par de rascacielos de verdad- en medio de una paleta de colores cambiantes: grisáceos, blancos, azules, rojizos...

Como vamos con el tiempo contado y sólo tengo unas horas antes de volver a Finlandia, mi cicerone y amigo, Yukka, me encamina como una flecha hacia el casco viejo. Aquí el tiempo se ralentiza, embalsamando un mundo de murallones, callejuelas empedradas -que no adoquinadas-, imponentes iglesias y torreones que le resultaría muy familiar a cualquier antiguo habitante de la Liga Hanseática, aquella federación de ciudades europeas instaurada en 1185 para proteger y fomentar los intereses comerciales mutuos en el norte de Alemania, y que llegó a convertirse en una gran potencia política.

Precios de escándalo y ladrones

El pasacalles de turistas es inacabable, y todos parecen saber que en la Vanalinn, ciudad antigua, se entra a través de una puerta flanqueada por torres que nos guía Viru Tänav adelante, una calle donde las tiendas de ropa de marca occidentales se mezclan con restaurantes típicos, cervecerías, casas estrechas de frontones apuntados y volutas, puestos de souvenirs...

En el trayecto hay que vigilar dos cosas: los precios, que son de escándalo, y los ladrones, que se aprovechan de que la pródiga y excitante oferta visual atrapa la atención del visitante para despistar alguna cartera -hay incluso señales que lo advierten-. En nada nos plantamos en la plaza del Ayuntamiento, Raekoja Plats, el corazón donde se anudan todas las calles, todos los visitantes, todos los nativos, todos los niveles históricos... Impresiona la esbelta torre octogonal del edificio del Ayuntamiento, de 61 metros, que forma parte del horizonte en zigzag de agujas que caracteriza a Tallin, como si la urbe quisiera alancear el cielo. Una flecha que sigue el modelo de los minaretes musulmanes disparada desde un cuerpo gótico que posee una fachada de inspiración florentina... Nos podemos tomar una cervecita en alguna terraza para acelerar el reloj y brindar con el equivalente estonio de salud, cheers, prosit, kampai, chi-chin, na zdorovje o lechaym: Terviseks; según la tradición, hay que hacerlo mirando a los ojos o te quedas siete años sin sexo; así que ojo con el brindis, valga la redundancia.

El movedizo cronómetro vuelve a padecer otro reajuste al cruzar un romántico pasadizo y entrar en la Pikk Tänav, la calle más larga de la ciudad, donde antiguamente residían los ricos. Una sucesión de fachadas mezcla de intervenciones entre los siglos XV y XIX, que son como un libro escrito por muchas manos, y que termina en un torreón de artillería llamado Margarita la Gorda. Entre esta calle y la que vamos a utilizar para regresar al centro, Lai Tänav, se halla la iglesia de San Olaf, en su momento el edificio más alto de Europa, con una aguja de 124 metros, y verdadero ejemplo del saldo de belleza que disfruta la ciudad. Como curiosidad, durante la guerra fría, el KGB utilizó su aguja como antena de transmisión.

La calle de regreso es igual a un partido de tenis, un continuo mirar de izquierda a derecha, repleta de museos -de Historia Natural, de las Artes, de la Salud...-, teatros, iglesias... que nos embocan hacia la puerta de entrada a la colina de la catedral, denominada Pikk Jalg Torn (Torre de la Pierna Larga). Le pregunto a mi amigo acerca de esa obsesión de los estonios por personalizar cualquier símbolo urbano, al igual que con Margarita la Gorda, y no sabe responderme; más adelante investigué por mi cuenta y llegué a la conclusión de que casaba con el espíritu comercial y pragmático, y que esquiva de una manera sutil cualquier tentación reverencial implícita en sus iglesias.

Influencia rusa


La subida es un ascenso espectacular que nos planta en la explanada de la colina, Toompea, con una vista formidable y magnética del puerto y la ciudad. En esta plaza te das cuenta de que la intervención rusa, al igual que los edificios de la época soviética, bloques grises que parecen sacados de alguna urbe tras una hecatombe atómica, no se limita a un pasado reciente, sino que ya comenzó hace mucho, aunque con resultados bastante mejores: la catedral ortodoxa de Alexander Nevski. Un monumento al imperio zarista que resta congruencia al conjunto medieval, pero en el que la belleza no deja de anidar en su mole roja y beis. A su alrededor, una concentración de monumentos históricos: otra catedral, esta luterana, Toomkirik; un antiguo palacio, Rüütelkonna Hoone, antigua Biblioteca Nacional y que ahora es la sede del Museo de Arte Nacional; un castillo de fachada rosa y blanca donde se halla enclavado el Parlamento estonio...

Es hora de comer algo, y Yukka me habla de la gastronomía típica, similar a la que he disfrutado en Helsinki, aconsejándome un restaurante en particular, el Olde Hansa, en la zona antigua, donde hay platos como el reno o el oso, que en España no son habituales.

La ciudad moderna nos espera al otro lado de la muralla que rodea como un cinturón la ciudad vieja, una muralla que en su día tuvo 35 torres, de las que quedan 25, y, de entre ellas, la Kiek in de Kök (Vigilante de la Cocina) es la que nos despide finalmente. El cambio de siglo le sienta bien a la ciudad, y enseguida te das cuenta del trabajo que Estonia ha empleado en adaptarse, e incluso adelantarse, a los nuevos tiempos.

Baste saber que su DNI es una supertarjeta que les sirve a la vez como cartilla de la Seguridad Social, carné de conducir, seguro del coche; para pagar el transporte público, recibir informes del colegio de sus hijos o votar a través de Internet. Tallin ejerce entonces otro tipo de seducción, una ciudad que no está construida para perdurar; esa belleza relativa y efímera de los centros comerciales, los edificios acristalados de las multinacionales, las chicas de tacón alto que -me cuenta Yukka- por la noche alquilan limusinas para salir de marcha en una ciudad repleta de locales nocturnos, los turistas que no dejan descansar la cámara... La biodiversidad del hoy, ese humus urbano que alimenta la vida y que dentro de 500 años será leyenda, restos que escuchar y visitar, al igual que la ciudad medieval de Tallin.

Ignacio del Valle (Oviedo, 1971) es autor de Cómo el amor no transformó el mundo (Espasa Calpe, 2005).

(http://www.elpais.com/articulo/viajes/horizonte/agujas/elpviavia/20071103elpviavje_13/Tes)
alazaro Enviado - 04 octubre 2007 : 15:58:36
EUROPA REDESCUBIERTA
RIGA / TALLIN
Las dos joyas del Báltico


Tallin y Riga, capitales de Estonia y Letonia respectivamente, han dejado atrás la oscura herencia comunista y aparecen relucientes de luz y dinamismo, restauradas y modernas

FRANCISCO LÓPEZ-SEIVANE
El Mundo, Madrid
Suplemento "Viajes"
número 67 - Septiembre de 2007

En poco más de quince años que hace que la región del Báltico se independizó de la difunta Unión Soviética, los cambios experimentados en esos pequeños países son asombrosos. Los barrios históricos de Tallin y Riga, capitales de Estonia y Letonia respectivamente, que durante los años del comunismo eran simples distritos antiguos de calles tristes y estrechas, aparecen ahora como joyas relucientes de luz y dinamismo. Tras haber sido declarados Patrimonio de la Humanidad, los edificios restaurados y recién pintados en suaves tonos pastel recuerdan el decorado de un parque temático.

Por las calles perfectamente adoquinadas y sin tráfico se mueve una marea incesante de turistas que encuentra en cada portal una boutique, un restaurante, un bar de última moda... y docenas de clubs nocturnos y discotecas para alegrar a los numerosos visitantes ansiosos de diversión. Y es que el Báltico se ha convertido en el bebedero de Escandinavia. Lo que era para los americanos La Habana de Batista son ahora Tallin y Riga para sus asiduos visitantes suecos o finlandeses. Después de todo, el ferry de Helsinki sólo necesita un par de horas para llegar a Tallin. Y a bordo ya se puede beber la cerveza sin restricciones y a mitad de precio.

ESTONIA COSMOPOLITA

Deambulando perezosamente por las viejas callejuelas de Tallin, entre las sólidas murallas que delimitan la antigua ciudadela, me cruzo con una muchedumbre abigarrada que camina apaciblemente entre viejos palacios y casas de antiguos mercaderes. En sus plazas medievales, otrora bulliciosos zocos, los turistas abarrotan los bares y restaurantes donde reponen fuerzas para seguir de marcha. La mayoría son finlandeses, suecos, alemanes e, incluso, ingleses llegados en vuelos de bajo coste desde Londres con todo incluido (y muy especialmente, las visitas a los clubs y las consiguientes juergas nocturnas). No recuerdo haber visto un solo rostro sonriente en toda la mañana, pero me dicen que es cosa de la resaca...

BUCÓLICO Y SOSEGADO

Toompea es el corazón de Tallin. Habitada desde la prehistoria, esta colina próxima al mar fue fortificada y habitada por la nobleza y el clero. Allí están aún su castillo y la iglesia de Toomkirik, la más antigua del país. Aparte del centro histórico, poco hay en Tallin digno de ser destacado: el parque de Kadriorg, cerca del puerto, donde Pedro el Grande hizo construir un Palacio de Verano, la larga costanera, las ruinas del convento católico de Pirita, destruido por Iván el Terrible y las extensas, apacibles y solitarias playas que más invitan al paseo que al baño. Todo es bucólico, provinciano y sosegado en este agradable enclave báltico, a sólo un tiro de piedra de Helsinki.

Alrededor de este dominante y privilegiado barrio alto, que fue la primera ciudadela, fue creciendo en la parte baja una pequeña población donde se apretaban las casas de mercaderes y artesanos que también hubo que fortificar más tarde. La nueva muralla defensiva que rodea toda la ciudad medieval se conserva casi intacta, a diferencia de las de Riga o Vilnus, destruidas en sus numerosos asedios. De las veintisiete torres originales, dieciocho han sobrevivido ataques y bombardeos y permanecen en pie. Una de ellas, Neitsitorn, una antigua cárcel para prostitutas, alberga ahora un café. Proyectándose al cielo como un dardo desde el corazón de la ciudad, la afilada aguja de la iglesia de San Olaf no deja de recordar a los tallineses los años de dominación soviética, durante los que la KGB la utilizó como antena de radio, manteniéndola cerrada al culto.

CONCORDIA ESCANDINAVA

El centro de la vida social de la ciudad siempre fue la Plaza del Ayuntamiento, que en época medieval servía tanto para el mercadeo como para las ejecuciones. Ahora está inundada de terrazas de bares y restaurantes que permiten contemplar sus bellas fachadas mientras se degusta un refresco.

[...]

Dos capitales...

...y dos pueblos. Los letones no son ni tristes ni alegres, ni amables ni bordes, ni amigos ni enemigos, sino todo lo contrario. Pero una cosa hay en ese pueblo que llama poderosamente la atención: son los más ávidos lectores de diarios del mundo. El 96 por ciento lee un diario cada día, cuando la media europea apenas llega al 60 por ciento. Los estonios, por su parte, lo tienen mucho más claro. Se entrenan desde la infancia para que su rostro sea una esfinge de hielo. No hay allí mayor virtud que esconder los sentimientos. Aunque los dos países tienen muchas cosas en común, también los separan grandes diferencias. Toda la región es una vasta llanura poblada de bosques, ríos y lagos, donde se asentaron, dos mil años antes de Cristo, distintas tribus que más tarde se agruparían en dos grandes pueblos. A lo largo de su historia, todos sufrieron las mismas invasiones por tierra y mar de las potencias del norte de Europa. Ambas capitales, Tallin y Riga, en sus orígenes fortalezas medievales, aún conservan en buen estado su valioso centro histórico. También tienen en común un fuerte sentimiento de rechazo hacia lo ruso. Pero hasta ahí. Sus lenguas, temperamentos y culturas son tan distintos que no se entienden entre sí, si no es en ruso, un idioma que todos tratan de erradicar cuanto antes, cosa harto difícil teniendo en cuenta que la mitad de la población de Riga, por ejemplo, es de origen ruso. Los estonios hablan una jerga fino-húngara parecida al finlandés, mientras el letón es una lengua indoeuropea, más próxima al alemán. Pero el idioma que más se habla los fines de semana en cualquiera de las dos ciudades bálticas es el inglés.


GUÍA

GEOGRAFÍA

Estonia es el más septentrional y el más pequeño de los Países Bálticos. Situado en el extremo noroeste de la gran llanura rusa, posee más de 3.500 kilómetros de costas y alrededor de 1.500 islas.

CÓMO LLEGAR

Estonian Air (Internet: www.estonian-air.com) vuela dos veces por semana directamente desde Barcelona a Tallin en aviones modernos y a precios más que asequibles. La escandinava SAS (Tfno: 902 117 192. Internet: www.sas.com) vuela todos los días a las capitales bálticas, vía Copenhague, en combinación con Spanair (Tfno: 902 13 14 15. Internet: www.spanair.com) y Air Baltic (Internet: www.airbaltic.com). La agencia mayorista Condor Vacaciones (Internet:www2.condorvacaciones.es) ofrece en temporada viajes de una semana, visitando todas las ciudades bálticas.

DÓNDE DORMIR


En Tallin, el Sokos Hotel Viru (www.viru.ee), un enorme edificio moderno de casi mil habitaciones, es el centro de la acción. Allí está el Café Amigo, la discoteca de moda en la ciudad, el restaurante Amarillo y el más importante centro comercial del país. Limpio, confortable, bien atendido y próximo al centro histórico, representa, sin duda, una buena opción: a partir de 115 euros la doble, desayuno incluido.

DÓNDE COMER

El lugar más típico y genuino de Tallin es el restaurante Olde Hansa (www.oldehansa.com), una antigua casona en plena Ciudad Vieja que lleva siglos sirviendo comidas al estilo medieval. El ambiente, el servicio y la cocina son de primera. Vale la pena probarlo por unos 25 euros.

INFORMACION

Más datos sobre Tallin, en www.visitestonia.com).

(http://www.elmundo.es/suplementos/viajes/2007/67/1190805182.html)
alazaro Enviado - 14 septiembre 2007 : 23:56:48
Tallin 2011: en liza por la capitalidad cultural
Estonia se muestra orgullosa de sí misma y hace todo lo posible por el éxito de Tallin 2011 Capital Cultural Europea. Los funcionarios de la Comision que tienen aún no las tienen todas consigo


Katharina Kloss - Tallin
CAFE'BABEL, 12.9.2007

“Estonia es un país maravilloso”. Son palabras llenas de orgullo patrio en boca de Katri Ristal, la directora del Centro de Innovación y Diseño de Bellas Artes de Estonia. Rün Kranna-Rõõs y Eve Arpo, do estudiantes, asienten sonriendo, entusiasmadas ante tanta confianza. Cuando Katri Ristal decribe su país, sus términos se corresponden con los elegidos por la capital estonia para su candidatura a Capital Europea de la Cultura en 2011: “Tallin, un eterno cuento de hadas”.

Con sus tejaditos de madera en entramado, sus torres de defensa medievales de la antigua ciudad hanseática y los campanarios de bulbo de la catedral Alexander Nevski, emblema ruso-ortodoxo no muy lejos del Parlamento estonio, hay que reconocer que el centro histórico de Tallin es de ensueño. Un grupo de escolares en traje tradicional canta en la Raekoja Plats –un vestigio de la Edad Media- y los adoquines se enroscan dibujando formas fantasiosas hacia lo alto de la colina Toompea.

Esta es la imagen que Tallinn muestra de sí misma como capital cultural. El logotipo de la candidatura, de aires medievales, se alza, esplendoroso, sobre una lona que recubre toda la fachada del célebre Café Moscú. Es la tercera vez que Tallin opta a esta nominación: esta vez, por fin, Bruselas ha dado su visto bueno. Ante el anuncio de los resultados, el entusiasmo brillaba, en cambio, por su ausencia.

La muerte no se mueve

“Todas las puertas están abiertas, todos esperamos la decisión final”, declara Katri Ristal a propósito de la programación cultural a prever. Tiina Lokk fue una de las que abrió una puerta en 1997, al lanzar un importante festival de cine: el Black Night Film Festival (PÖFF, en sus siglas estonias), que toma su nombre del misticismo de las noches invernales estonias, particularmente largas.

“Estonia es una tierra de leyenda”, explica Lokk, cuya oficina se sitúa en la vieja sede de la televisión y la radio soviéticas, una mole gris sobre la que impera una paloma blanca. “Al llegar a Tallin en avión, se avista de lejos el lago Ülemiste. El Anciano vive en ese lago y se acerca cada jueves a las puertas de la ciudad para preguntar: '¿Ha sido por fin Tallin acabada?'. A cada vez, sus habitantes deben responder: 'No, Tallin aún no está concluida'. La leyenda quiere que cuando Tallin alcance su perfección, el lago la inundará.”

Para 2011, el Ayuntamiento ha decidido apropiarse de esta leyenda. “La ciudad eternamente inconclusa” se ha convertido en el segundo eslogan de esta aspirante. Tras más de 300 años de dominio extranjero –después de ser miembro de la liga anseática fue anexionada por Suecia en el siglo XV, por Rusia más tarde, y por los nazis antes de ser miembro de la Unión Soviética hasta 1991–, Tallin es una ciudad de cintura flexible, algo indispensable para lograr ser Capital Cultural Europea. La capacidad de Tallin de mudar de piel es su ventaja.

Una Europa exigente

Junto a su bagaje de leyendas y tradiciones, Kaia Jäppinen (primera teniente de alcalde de la ciudad) y Lennart Sundja (responsable del proyecto en la delegación de cultura), se desplazaron a Bruselas para que la Dirección General de cultura de la Comisión europea les ayude llevar su iniciativa a buen puerto. Ahora bien, los funcionarios de la Comisión han preferido templar el entusiasmo.

El programa de Tallin para 2011 sufre de forma flagrante una carencia de actividades dedicadas al arte contemporáneo que acompañen la lista de eventos folclóricos ya previstos. Su error ha sido concentrarse demasiado en su herencia cultural y en afirmar su identidad a través de las tradiciones.

Según las conclusiones del informe de la Comisión, falta “esa necesaria excelencia que el portador del título de ‘Capital europea de la Cultura’ debe favorecer. Además, los tecnócratas comunitarios han insistido en que la población multicultural, y en particular la minoría rusófona, se vea completamente integrada en el programa.

“Estos comentarios tienen relación con los excesos de los incidentes acaecidos en abril de 2007 cuando se retiró de la vía pública la estatua del soldado de bronce”, lamenta Sundja, sentado en su sillón de madera de roble macizo en la sede de Herencia Cultural dando a la plaza del Ayuntamiento de Tallin. “¿Sabe?, Bruselas nos ha pedido que integremos el concierto de un grupo de San Petersburgo en nuestro programa: una cosa ridícula. ¡Si eso ya lo hacemos todos los días!”.

Trina Lokk, del PÖFF, considera también al cine como un “vector democrático”. Muchas de las cntas proyectadas en el festival son de autores rusófonos, y las demás están subtituladas siempre. “En una sala de cine todos estamos en el mismo plano”.

En uno de los capítulos -presupuestado en 1,5 millones de euros sobre un total de 17 millones- el informe de la UE se muestra más bien severo, pero hay que subrayar que estas exigencias permiten a quienes optan a ser Capital de la Cultura progresar y desarrollarse.

Uno de los proyectos pensados para 2011 pretende “mostrar el lado histórico que emana del soldado de bronce como monumento”. Un libro y un seminario han sido previstos. “Buscamos modos interesantes de presentar este tema. En Lituania, los antiguios monumentos han sido recolocados en un parque de tema artístico llamado el StalinWorld”, explica Sunja sonriente.

Además del proyecto común Bordering Memories (Memorias Fronterizas), montado en asociación con la ciudad finlandesa de Turku, la otra ciudad que compartirá con Tallin la capitalidad cultural en 2011, y con San Petersburgo, el país debe renovar el Centro Cultural ruso de Tallin. “El año de la cultura nos permite demostrar que Estonia es un mosaico de rostros y lenguas”, dice Marek Demjanov, director del Teatro Ruso.

Arrogancia en positivo

“El folklore no posee el mismo significado en Estonia que en Europa Occidental”, añade Sundja. “Estamos dejando que las tradiciones renazcan de sus cenizas”, explica Mistal, que acaba de iniciar un plan para poner al descubierto las instalaciones de diseño en Tallinn en el marco del año 2006 del diseño.

Para 2011 se prevé una segunda versión. “La mayoría de los puntos de salida del Futura fábrica de la cultura mnoderna (Foto, Tallinn Cultural Heritage Department)Design-Map se situan en la ciudad vieja”, aclara Eve. “Están desarrollados de un modo original: lo que se pretende es construir lo nuevo junto a lo viejo.”

La modernidad es la pasión de los países báticos. Esta región costera de Tallin en su conjunto, una zona industrial inaccesible durante el periodo soviético, se transformará en circuito cultural durante la capitalidad cultural de 2011; una lúgubre central térmica, que constituyó el decorado de la película de Andrei Tarkovsky, Stalker, en 1979, se convertirá en un centro de cultura moderna.

“Tallin no deja de moverse. Si vuelve usted en cinco años no la reconocerá”, exclama Ristal, exagerando un poco. “Somos pequeños pero dinámicos. Cuando tenemos una idea, ponemos todo en el asador para materializarla. Es un tipo de arrogancia en sentido positivo”.

Agradecimientos a Zeidy y Taivo Metsa

(http://www.cafebabel.com/es/article.asp?T=T&Id=12124)
alazaro Enviado - 15 julio 2007 : 16:41:46
ÚTIL PER A TURISTES I VISITANTS / ÚTIL PARA TURISTAS Y VISITANTES

El web TALLINN (http://www.tourism.tallinn.ee/?setLang=2) és força útil per buscar informació, tant abans de visitar la ciutat com quan s'hi és. Es pot consultar en anglès, alemany, rus, suec, finès i estonià.

També pot ser útil el web http://www.tallinn.ee/eng, pensat per a residents i que es pot consultar en les mateixes llengües. Dóna informació sobre els transports públics i els seus horaris, sobre esdeveniments culturals, etc.

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La página web TALLINN (http://www.tourism.tallinn.ee/?setLang=2) es muy útil para buscar información, tanto antes de visitar la ciudad como cuando se está en ella. Se puede consultar en inglés, alemán, ruso, sueco, finés y estonio.

También es útil la web http://www.tallinn.ee/eng, pensada para residentes y que se puede consultar en las mismas lenguas. Da información sobre los transportes públicos y sus horarios, sobre eventos culturales, etc.
alazaro Enviado - 09 julio 2007 : 23:48:59
DIGITAL TALLINN

http://www.tallinn.info/flash/

Una presentació curiosa i interessant de la capital d'Estònia.
150 fotografies de la ciutat i molta informació.

Una presentación curiosa e interesante de la capital de Estonia.
150 fotografías de la ciudad y mucha información.
alazaro Enviado - 28 junio 2007 : 19:10:28
Tallinn, entre les 10 ciutats més tecnològiques del món
Tallinn, entre las 10 ciudades más tecnológicas del mundo


Las 10 ciudades más tecnológicas del mundo

por Javier Pastor
THE INQUIRER
20 de Junio de 2007

El diario australiano The Age ha realizado un estudio sobre las 10 capitales más tecnlógicamente avanzadas de todo el mundo basándose en parámetros como las líneas de banda ancha disponibles y su coste. Ninguna de nuestro país, claro está.

El informe toma en cuenta otros factores tales como el acceso a redes inalámbricas - gratuitas o de pago - la adopción de la tecnología por parte de la población y el apoyo del gobierno a esta disciplina, así como la cultura educativa en lo que respecta a la tecnología y el futuro potencial de esas capitales.

Es probable que a muchos se os ocurran un par de nombres o tres que sí están en la lista, pero seguro que nunca hubiérais pensado que Estocolmo o Tallin, la capital de Estonia, estuviesen en la lista.

Pero seguro que no habríais adivinado cuál es la ciudad más tecnológica del mundo: Seúl. En la capital de Corea del Sur disponen de un ancho de banda de 100 Mbps por 40 dólares al mes, y es de lo más normal ver la tele en el móvil, algo que ya hacen 2 millones de surcoreanos gracias a la red WiBro que ofrece 3 Mbps - como el de una ADSL 'estándar' española - en servicios de conectividad inalámbrica.

Por detrás se sitúan otras famosas como Tokyo, Singapur o San Francisco, además de otras totalmente desconocidas como New Songdo, una ciudad de Corea del Sur en pleno desarrollo destinada a convertirse una de las capitales más tecnológicas de todo el mundo que ya ha entrado en ese particular ránking. La lista al completo es la siguiente:

1. Seúl (Corea del Sur)
2. Singapur (Singapur)
3. Tokyo (Japón)
4. Hong Kong (China)
5. Estocolmo (Suecia)
6. San Francisco / Silicon Valley (EEUU)
7. Tallin (Estonia)
8. Nueva York (EEUU)
9. Pekín (China)
10. New Songdo (Corea del Sur)

vINQulos
The Age


(http://es.theinquirer.net/2007/06/18/las_10_ciudades_mas_tecnologic.html)

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